La demanda extranjera de vivienda alcanzó un nuevo máximo durante el segundo trimestre de 2026, cuando representó el 15,98% de las compraventas registradas en España. El avance, que se produjo tanto en términos porcentuales como absolutos, elevó a más de 26.800 las adquisiciones realizadas por ciudadanos de otros países, según la Estadística Registral Inmobiliaria del Colegio de Registradores.
Su peso resulta especialmente elevado en los mercados del litoral y los archipiélagos, donde llega a superar ampliamente el promedio nacional. Alicante encabezó la clasificación provincial, con un 46,43% de operaciones protagonizadas por extranjeros, seguida de Málaga, con el 37,01%; Baleares y Santa Cruz de Tenerife también rebasaron el 32%, mientras que Las Palmas alcanzó el 26,55%, Girona el 25,48%, Murcia el 23,71% y Almería el 20,96%.
El reparto autonómico ofrece una imagen similar. Baleares registró la mayor proporción, con un 32,27%, por delante de la Comunidad Valenciana, donde estos compradores intervinieron en el 31,03% de las transacciones. A continuación se situaron Canarias, con el 29,33%; Murcia, con el 23,71%; Cataluña, con el 17,63%, y Andalucía, con el 15,95%. Todas las comunidades incrementaron su porcentaje respecto al trimestre anterior.
Los ciudadanos europeos concentran buena parte de esta demanda, ya que el 57,39% de las adquisiciones extranjeras correspondió a compradores de la Unión Europea y otro 16,75% a residentes en el resto del continente. Británicos, neerlandeses y alemanes ocuparon las primeras posiciones por nacionalidad, con cuotas respectivas del 6,99%, el 6,94% y el 6,11%, seguidos por marroquíes, rumanos, italianos, franceses y polacos.
Menos operaciones y precios más altos
El máximo de la demanda internacional coincidió con una contracción general de la actividad. Entre abril y junio se contabilizaron 167.934 compraventas de vivienda, un 5,7% menos que en el trimestre anterior y la cifra más baja de los últimos siete trimestres. Se trata del segundo retroceso consecutivo y supone, además, una caída interanual del 2,3%.
El ajuste fue más acusado en la vivienda nueva, cuyas 34.919 operaciones representaron un descenso trimestral del 11,5%, mientras que las transmisiones de inmuebles usados bajaron un 4%, hasta las 133.015. Pese a esta moderación de la demanda, la escasez de oferta y otros factores demográficos y económicos mantuvieron la presión sobre los precios.
El valor medio registrado aumentó un 2,4% trimestral y un 9,2% interanual, hasta alcanzar un máximo histórico de 2.487 euros por m2. La vivienda usada avanzó un 3,5%, hasta 2.448 euros por m2, mientras que la nueva descendió un 0,7% y se situó en 2.636 euros.
La evolución amplía las dificultades de acceso en varios de los territorios donde la demanda internacional tiene mayor presencia. Baleares registró el esfuerzo hipotecario más elevado de España, al destinarse de media el 55,8% del coste salarial al pago de la cuota, frente al promedio nacional del 34,3%. Canarias alcanzó el 40,2% y Andalucía, el 35,3%, en un mercado donde una parte de los compradores opera con rentas y capacidad adquisitiva generadas fuera de España.