La contratación de oficinas en Barcelona rozó los 190.000 m2 durante el primer semestre de 2026, un 24% más que en el mismo periodo del año anterior, mientras que Madrid, donde la actividad mostró una evolución más moderada, alcanzó los 210.000 m2, según los últimos datos de Savills.
El mercado barcelonés estuvo impulsado por las operaciones de gran superficie, ya que las tres transacciones superiores a 10.000 m2 formalizadas hasta junio concentraron cerca del 30% del volumen total. Entre ellas figura el campus de Inditex, con 30.000 m2, que se convirtió en la segunda mayor contratación registrada hasta ahora en la ciudad y contribuyó a aproximar la actividad a los niveles anteriores a la pandemia.
El número de operaciones también aumentó un 10,5% interanual, hasta situarse cerca de 170, aunque se mantuvo por debajo de la media de 178 correspondiente a los primeros semestres de los últimos cinco años. El peso de las grandes demandas elevó la superficie media contratada a 1.143 m2, frente al promedio histórico de 680 m2.
Madrid cerró junio con una absorción de 210.000 m2, apoyada, según la consultora, en el crecimiento del empleo y en el interés por edificios situados en zonas consolidadas. La disponibilidad descendió durante el segundo trimestre hasta el 8,52%, su nivel más bajo desde 2008, con tasas del 1,6% en el segmento prime y del 1,82% en el distrito financiero.
La escasez se concentra especialmente en las áreas centrales, donde se localiza únicamente el 15% de la superficie disponible de manera inmediata, mientras que el 85% restante se encuentra en mercados periféricos. Este desequilibrio ha presionado al alza las rentas prime, que alcanzaron por primera vez los 50 euros por m2 al mes.
Barcelona también redujo su tasa de disponibilidad durante el semestre, en un contexto marcado por la limitada incorporación de nueva oferta. Savills prevé que esta situación sostenga el crecimiento de las rentas, especialmente en las ubicaciones con mayor demanda, entre las que el distrito 22@ mantiene su peso como destino para empresas que buscan inmuebles modernos y eficientes.
La inversión en oficinas alcanzó los 808 millones de euros en Barcelona y los 845 millones en Madrid hasta junio. En ambos mercados, el interés se dirigió principalmente hacia edificios modernos en localizaciones consolidadas y activos capaces de proporcionar ingresos estables, mientras aumentaba el número de procesos de venta.
La rentabilidad prime se situó en el 4,5% tanto en Madrid como en Barcelona y permaneció sin cambios por tercer trimestre consecutivo. La consultora considera que la escasez de activos de máxima calidad, el capital disponible y una mayor competencia entre compradores podrían provocar una nueva compresión durante los próximos meses.
La limitada actividad promotora seguirá condicionando la evolución de ambas ciudades durante la segunda mitad del año. En Madrid, previsiblemente prolongará el desequilibrio entre la oferta y la demanda en las zonas consolidadas, mientras que en Barcelona la búsqueda de oficinas de mayor calidad podría mantener el ritmo de contratación.