La inversión inmobiliaria en España alcanzó los 10.500 millones de euros durante el primer semestre de 2026, incluidas las operaciones corporativas, y podría cerrar el ejercicio con un volumen de entre 17.000 y 20.000 millones, según Cushman & Wakefield. La previsión supera los 15.400 millones contabilizados el pasado año y se apoya en la mejora de todos los segmentos, además del interés del capital nacional e internacional.
El mercado presenta una distribución más equilibrada que en 2025, cuando las grandes transacciones corporativas tuvieron un peso especialmente elevado. Si se toma como referencia el periodo comprendido entre el segundo trimestre del pasado año y el mismo trimestre de 2026, el volumen acumulado se aproxima a los 18.000 millones, favorecido por la liquidez disponible y la estabilidad del inmobiliario español frente a otros mercados europeos.
Living y hospitality lideran la actividad
Living concentró más de 3.800 millones de euros hasta junio, mientras que hospitality sumó 2.600 millones, con lo que ambos segmentos reunieron más de 6.400 millones. La demanda de alojamiento turístico, vivienda en alquiler, flex living y residencias de estudiantes sostiene la actividad, cuya evolución durante los próximos meses también podría verse condicionada por la eventual salida al mercado de grandes carteras residenciales.
Retail superó los 1.700 millones pese a la moderación registrada en el segundo trimestre, después del aumento de las operaciones observado desde 2025. Las previsiones de la consultora sitúan el volumen anual en torno a 3.000 millones, condicionado por el cierre de una gran transacción de centros comerciales, en un contexto de crecimiento del consumo y de las afluencias tanto en ejes comerciales como en centros y parques comerciales.
La inversión en oficinas rozó los 1.500 millones, sin contabilizar los cambios de uso ni las compras realizadas por usuarios finales, y podría rebasar los 2.000 millones al término del ejercicio. Logística también muestra una recuperación tras el cierre de varias carteras y apunta a superar los 1.500 millones, lo que situaría 2026 como su ejercicio con mayor volumen desde 2021.
La contratación logística y los fundamentos del mercado llevan a Cushman & Wakefield a anticipar que la inversión podría alcanzar nuevos máximos en 2027 y 2028, aunque esta evolución dependerá del contexto macroeconómico.
Las rentabilidades se mantienen estables
La volatilidad financiera y la incertidumbre geopolítica han favorecido el interés por los activos capaces de generar ingresos recurrentes y ofrecer cierta protección frente a la inflación. De acuerdo con el informe The Investment Atlas de Cushman & Wakefield, el capital se dirige especialmente hacia estrategias core y core+, así como a segmentos respaldados por una demanda estructural.
A medida que las valoraciones se ajustan, la consultora prevé que el rendimiento de las inversiones dependa en mayor medida del crecimiento de los ingresos, la calidad de los inmuebles y la selección de los activos.