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La IA redefine la demanda de oficinas

Redacción Observatorio Inmobiliario |
La IA redefine la demanda de oficinas

La inteligencia artificial (IA) está modificando la relación entre empleo y demanda de oficinas, según el estudio Where AI is changing jobs and what it means for real estate de JLL. El informe plantea cuatro posibles escenarios en función de cómo evolucionen el empleo y la adopción tecnológica.

El primero contempla una disrupción negativa, con una reducción del empleo de entre el 10% y el 20% y una menor necesidad de oficinas por la automatización de determinadas funciones. En un segundo escenario, de baja disrupción, el empleo oscilaría entre el -5% y el +5%, con una transformación de las tareas y una mayor demanda de espacios de calidad. El tercer supuesto combina una alta disrupción con creación de nuevos roles, de forma que las pérdidas y ganancias de empleo superiores al 5% se compensarían y redistribuirían entre sectores y ubicaciones. Por último, la expansión impulsada por la IA supondría un crecimiento del empleo superior al 5% en sectores y mercados vinculados a la tecnología, aumentando la demanda de oficinas.

JLL señala que el impacto inmobiliario dependerá de la capacidad de adaptación de empresas y ciudades, más que de su exposición a la IA. Los datos del Future of Work Survey 2026, realizado entre más de 2.200 directivos y responsables inmobiliarios de 21 mercados, apuntan a una transformación de las carteras: el 60% de las compañías prevé aumentar sus plantillas durante los próximos cinco años y el 78% considera que deberá modificar sus espacios inmobiliarios.

En España, Madrid y Barcelona presentan perfiles diferentes. Madrid combina una adopción tecnológica intermedia con una mayor resiliencia inmobiliaria, mientras que Barcelona cuenta con mayor potencial de crecimiento de su ecosistema de IA, aunque también con una mayor exposición a la automatización de funciones administrativas.

Para los ocupantes, el estudio señala que la planificación de oficinas deberá tener en cuenta las tareas y flujos de trabajo, además del número de empleados. Para los inversores, la demanda podría concentrarse en activos con mayor calidad, capacidad tecnológica y flexibilidad.