El precio de la vivienda libre en España aumentó un 12,9% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos publicados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La tasa anual del Índice de Precios de Vivienda (IPV) se mantuvo en el mismo nivel que en el trimestre anterior y continúa en máximos no vistos desde los años previos al estallido de la burbuja inmobiliaria.
Detrás de este comportamiento se encuentra, principalmente, la evolución del mercado de segunda mano. El precio de la vivienda usada se incrementó un 13,5% interanual, cuatro décimas más que en el trimestre anterior y su mayor avance desde 2007. La vivienda nueva, por su parte, moderó su crecimiento hasta el 9,1%, 2,1 puntos menos que entre octubre y diciembre de 2025.
La diferencia entre ambos segmentos refleja una tendencia que se viene consolidando en los últimos trimestres. La escasez de oferta disponible en las principales áreas de demanda, unida a la limitada producción de vivienda nueva en comparación con las necesidades del mercado, continúa trasladando una parte importante de la presión compradora al parque residencial existente.
La vivienda usada no solo registra un crecimiento más intenso, sino que además tiene un peso mucho mayor dentro del indicador. Según la actualización metodológica realizada por el INE, la vivienda de segunda mano representa el 87,18% del IPV, frente al 12,82% de la vivienda nueva.
En términos trimestrales, los precios avanzaron un 3,5% entre enero y marzo. El incremento fue idéntico tanto en vivienda nueva como usada y supone una aceleración respecto al 1,8% registrado en el cuarto trimestre de 2025. Este comportamiento indica que el encarecimiento no responde únicamente a un efecto estadístico derivado de la comparación anual, sino que mantiene una intensidad significativa en el arranque del ejercicio.
La subida fue generalizada en todo el territorio nacional. Todas las comunidades y ciudades autónomas registraron aumentos de dos dígitos durante el primer trimestre. Aragón y la Región de Murcia encabezaron los incrementos con una tasa anual del 15,6%, seguidas por Castilla y León y Ceuta, ambas con un 14,9%.
También superaron la media nacional Asturias, Comunidad Valenciana y La Rioja, con un 14,3%; Cantabria, con un 14%; Islas Baleares y la Comunidad de Madrid, con un 13,6%; y Galicia, con un 13,5%.
En el extremo opuesto se situaron País Vasco, con un incremento del 10,3%; Cataluña y Navarra, ambas con un 10,5%; y Canarias, con un 10,7%. No obstante, incluso las regiones con menores aumentos mantuvieron crecimientos claramente superiores a la inflación y por encima del 10%.
La publicación correspondiente al primer trimestre incorpora además una nueva base estadística para el índice. A partir de 2026, el IPV toma como referencia el año 2025 en sustitución de 2015, en línea con los criterios establecidos para el índice armonizado europeo de precios de vivienda. El INE también ha actualizado el modelo estadístico empleado para el cálculo del indicador y las ponderaciones de las distintas tipologías residenciales, aunque estos cambios no alteran las tasas de variación publicadas.
El IPV mide la evolución del precio de compraventa de las viviendas libres adquiridas por los hogares en España y se elabora a partir de registros administrativos que cubren alrededor del 95% de las operaciones realizadas en cada trimestre.