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Hacia una industrialización más inteligente: el reto de encontrar valor en cada proyecto

María Encabo - Periodista |
Hacia una industrialización más inteligente: el reto de encontrar valor en cada proyecto

La industrialización irá ganando peso en la construcción, favorecida por el impulso de las administraciones públicas, pero su aplicación exige distinguir en qué fases y proyectos aporta valor. Para César Frías, socio director de Morph, el avance es claro en ámbitos como el diseño, la transmisión de información o la estandarización de procesos, mientras que en la ejecución de obra requiere un análisis más selectivo.

Durante el Desayuno Editorial “El futuro de la construcción industrializada”, organizado por Observatorio Inmobiliario y patrocinado por Zennio Spain, Grohe, TQ Eurocredit y Kömmerling, el arquitecto advirtió contra una lectura excesivamente generalista del modelo. “Se está hablando como si todo se fuera a construir industrializado en el futuro. En Alemania, que es uno de los primeros países en desarrollar este modelo, estamos hablando de entre un 9% y un 20% de construcción industrializada”, apuntó Frías, que vinculó, además, este cambio con la sostenibilidad.

El impulso de las administraciones públicas mencionado por Frías ya se ha traducido en medidas concretas. El Gobierno aprobó en mayo de 2025 el PERTE de Industrialización de la Vivienda, dotado con 1.300 millones de euros en diez años, con el objetivo de reducir los tiempos de ejecución y alcanzar una producción de 15.000 viviendas industrializadas al año, con la previsión de llegar a 20.000 unidades anuales al final del periodo.

La línea de ayudas más inmediata está todavía en fase de diseño. En mayo de 2026, el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana abrió la consulta pública previa de las bases reguladoras para conceder subvenciones destinadas a impulsar la industrialización de la vivienda, en régimen de concurrencia competitiva. La futura convocatoria se dirigirá a proyectos con impacto transformador en las empresas del sector, centrados en la modernización de procesos, la agilización de la edificación y la incorporación de sistemas constructivos más eficientes.

El programa cuenta además con una Oficina Técnica del PERTE, creada por orden ministerial en mayo de 2025, encargada de diseñar, implementar, monitorizar y evaluar sus instrumentos, coordinar la financiación vinculada al ICO y otros organismos, promover formación en construcción industrializada y BIM, y realizar el seguimiento de proyectos piloto.

césar frías morph

La relación entre industrialización y sostenibilidad adquiere especial relevancia en un sector con un elevado impacto ambiental. La construcción genera más del 35% de los residuos de la Unión Europea y consume alrededor del 50% de los materiales extraídos, según la Comisión Europea. Además, las emisiones asociadas a la extracción de materiales, la fabricación de productos de construcción y las obras de edificación y rehabilitación representan entre el 5% y el 12% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero.

Los sistemas industrializados pueden aportar mejoras cuando trasladan parte del proceso a entornos de fabricación más controlados. La construcción modular y offsite facilita una planificación más precisa de materiales, reduce errores de ejecución y limita mermas en obra. Su aportación ambiental, sin embargo, depende del diseño, los materiales empleados, la logística, el consumo energético de la fabricación, la durabilidad del edificio y la posibilidad de reutilizar o reciclar componentes.

Esa cautela enlaza con la idea central de Frías: la industrialización tiene sentido cuando responde a necesidades concretas, como plazos de ejecución muy ajustados, mayor fiabilidad en la planificación o requisitos técnicos que exigen sistemas previamente testados. La diversidad propia de la arquitectura, condicionada por solares, orientaciones y casuísticas distintas, obliga a evitar soluciones uniformes.

césar frías morph

El otro límite está en la capacidad de escalar el modelo. Frías situó el debate en el terreno del talento y comparó la situación española con la de Alemania, donde la proximidad de países con costes laborales más bajos, como Polonia, facilita parte del desarrollo industrial. En España, esa ventaja todavía no existe.

El sector de la construcción cerró 2025 con 1,53 millones de personas ocupadas, un 4,5% más que un año antes, pero el aumento del empleo no resuelve la falta de perfiles preparados para responder al incremento de actividad y a la transformación técnica que exige este modelo. La edad media del trabajador de la construcción se situó en 45,1 años en 2025, casi tres años más que en 2015, mientras que los menores de 30 años representan solo el 10,8% de los ocupados. BBVA Research también ha señalado que algo más del 55% de los trabajadores del sector tiene más de 45 años.

Industrializar no elimina por sí solo la falta de mano de obra, pero sí cambia el tipo de perfiles que el sector necesita. La producción en fábrica, la coordinación entre diseño y ejecución, el uso de BIM, la automatización de procesos y el montaje en obra requieren formación técnica específica y una mayor conexión entre construcción e industria. La Fundación Laboral de la Construcción formó a 124.435 profesionales en 2025, un 12,9% más que en el ejercicio anterior, un dato que refleja tanto el esfuerzo formativo como la dimensión del reto.