construcción industrializada

El sector debe abandonar la lógica fragmentada de la obra tradicional para avanzar en la industrialización

María Encabo - Periodista |
El sector debe abandonar la lógica fragmentada de la obra tradicional para avanzar en la industrialización

La construcción industrializada no consiste únicamente en trasladar parte del proceso fuera de la obra. Para Manel López, líder del Canal de Proyectos en España de Grohe, el cambio debe ser más profundo y afectar al conjunto de la cadena de valor: desde la financiación y el diseño arquitectónico hasta la forma en que los materiales se suministran y se montan en obra.

Durante el Desayuno Editorial “El futuro de la construcción industrializada”, organizado por Observatorio Inmobiliario, López defendió que el sector debe abandonar la lógica fragmentada de la obra tradicional para avanzar hacia un sistema más planificado, estandarizado y orientado al montaje. En su intervención, subrayó que industrializar no significa hacer “lo mismo que hacemos, pero en la fábrica”, sino repensar el proceso para que todo el modelo funcione de otra manera.


Financiación y diseño, dos piezas que deben anticiparse

Uno de los puntos clave de su análisis fue la necesidad de adaptar la financiación a los nuevos plazos de producción. En la construcción industrializada, una parte relevante del trabajo se desarrolla antes de llegar a la obra, por lo que los esquemas tradicionales no siempre encajan con la realidad del proceso. Ese desajuste afecta especialmente al crédito promotor, todavía muy vinculado a certificaciones de obra y a elementos incorporados físicamente al inmueble.

La Orden ECO/805/2003, que regula las normas de valoración de bienes inmuebles para determinadas finalidades financieras, vincula la valoración hipotecaria a lo que forma parte del inmueble. En la práctica, esto dificulta que la banca tome como garantía módulos o componentes fabricados fuera de obra hasta que están instalados, aunque ya hayan generado costes relevantes. El desfase se aprecia con claridad en soluciones como los baños industrializados, cuya fabricación puede prolongarse durante unos tres meses, mientras que su ensamblaje en obra puede completarse en torno a dos horas.

La Administración también ha identificado esta limitación. El Gobierno incluyó la financiación entre los ejes del PERTE de Industrialización de la Vivienda, dotado con 1.300 millones de euros en diez años, y anunció en 2026 una línea ICO específica para apoyar las necesidades de circulante asociadas a la construcción industrializada. En este contexto, la reflexión planteada por López apunta a uno de los retos estructurales del sector: acompasar los instrumentos financieros a una producción que se concentra cada vez más fuera de la obra.

Esa misma lógica afecta al diseño: la arquitectura debe concebirse desde fases tempranas para permitir la estandarización, la coordinación entre agentes y una ejecución más eficiente.


Espacios con alto potencial de industrialización

El debate avanzó también hacia los elementos del edificio con mayor capacidad para incorporarse a este modelo. En ese punto, López señaló que “la repercusión de un baño y una cocina es muy alta”, especialmente por su peso dentro del proyecto y por el carácter repetitivo de estas estancias en determinados activos.

El cuarto de baño aparece así como uno de los ámbitos donde la industrialización puede tener más sentido. Su repetición, su complejidad técnica y la necesidad de coordinar distintos suministros lo convierten en un espacio especialmente adecuado para trabajar con soluciones más estandarizadas, siempre que el proyecto se haya concebido desde el inicio con esa lógica.

manel lópez grohe

En el caso de Grohe, ese planteamiento se concreta en el ámbito del baño, a través de sistemas de instalación empotrada y soluciones premontadas que permiten anticipar parte del trabajo técnico, reducir operaciones en obra y ordenar mejor el suministro.

Para López, el cambio no se limita al producto final. También afecta a la manera en que los materiales llegan a la obra. Frente al modelo convencional, basado en entregas más fragmentadas y procesos manuales, la industrialización exige adaptar el suministro para facilitar el montaje, reducir tiempos y evitar residuos innecesarios.


Industrializar también implica controlar los residuos

La sostenibilidad fue otro de los ejes abordados durante el encuentro. López coincidió con otros participantes en que la construcción industrializada debería estar vinculada a una forma más eficiente de producir, aunque advirtió que esa relación no siempre se está produciendo de forma automática.

En su planteamiento, el control de residuos ocupa un lugar central. La industrialización puede contribuir a reducir desperdicios si se acompaña de una planificación adecuada, una logística más precisa y una entrega de materiales más ordenada. No se trata solo de fabricar fuera de la obra, sino de coordinar mejor cada fase del proceso.

manel lópez grohe

La dimensión del problema ayuda a entender por qué López sitúa el control de residuos en el centro del cambio productivo. Los desechos de construcción y demolición representan más de un tercio de todos los sobrantes generados en la Unión Europea, según la Comisión. El último dato consolidado de Eurostat sitúa el peso de la construcción en el 38,4% del total generados en la UE en 2022. En este contexto, BUILD UP, el portal europeo sobre eficiencia energética en edificios, apunta que un mayor uso de métodos off-site puede reducir entre un 10% y un 15% los residuos de construcción durante las fases de producción y fabricación.

Con este enfoque, el avance de la construcción industrializada obliga a revisar hábitos muy asentados en el sector. Para López, la clave está en que financiación, arquitectura, suministro y montaje respondan a una misma lógica productiva, en lugar de operar como fases desconectadas.