El residencial y las nuevas fórmulas de living concentrarán buena parte de la inversión institucional durante los próximos cinco años, periodo en el que el 77% de los inversores prevé aumentar su exposición a estos segmentos, según la sexta encuesta global anual elaborada por Patrizia entre mayo y junio de 2026.
El estudio, basado en las respuestas de entidades que gestionan conjuntamente cerca de un billón de euros, sitúa a la vivienda convencional como la tipología de living más atractiva, elegida por el 40% de los participantes, seguida de la vivienda asequible, que reúne el 34% de las preferencias.
La escasez estructural de oferta, los cambios demográficos y la necesidad de ampliar el parque residencial moderno sostienen el interés por un sector que ofrece una demanda estable y flujos de caja más resistentes a la volatilidad económica. Aunque los inversores comienzan a mostrar una mayor disposición a ejecutar operaciones, el despliegue de capital continúa condicionado por el riesgo y se dirige principalmente hacia activos y mercados con fundamentales sólidos.
Esta búsqueda de estabilidad también se refleja en las estrategias seleccionadas, ya que cerca de dos tercios de los encuestados planean elevar su exposición a inversiones Core y Core+, centradas en inmuebles de calidad, ingresos previsibles y un perfil de riesgo bajo o moderado, aunque las segundas incorporan margen para mejorar la gestión y la rentabilidad del activo.
A esa orientación se suma un mayor interés por la rehabilitación y las estrategias brown-to-green, mediante las que se transforman edificios antiguos o poco eficientes para reducir su consumo energético, adaptarlos a la regulación y elevar su valor. La gestión activa, la especialización sectorial y el conocimiento de cada mercado ganan así peso frente a las inversiones generalistas.
El coste de la deuda, sin embargo, seguirá condicionando las decisiones. Siete de cada diez inversores esperan que la financiación se encarezca durante los próximos dos años, aunque el 63% confía en que las rentas inmobiliarias mantengan una evolución al alza en ese mismo periodo.
Mahdi Mokrane, director de gestión de fondos inmobiliarios de Patrizia, considera que existe una voluntad clara de pasar de la estrategia a la ejecución, si bien el capital continúa desplegándose de manera selectiva y ajustada al riesgo. A su juicio, el residencial y el living se benefician de una demanda estructural fuerte, una oferta insuficiente y unas necesidades habitacionales que generan oportunidades para la inversión a largo plazo.
Las infraestructuras atraen más capital
El apetito institucional se extiende a las infraestructuras, donde el 45% de los participantes prevé aumentar su asignación durante los próximos cinco años, por encima del porcentaje registrado en la edición anterior de la encuesta.
La transición energética continúa siendo el ámbito con mayor capacidad de atracción, ya que el 41% espera elevar su exposición, mientras que la infraestructura digital mantiene un interés elevado y la social registra uno de los mayores avances, al pasar del 2% de las respuestas en 2025 al 17% en 2026.
Las perspectivas sobre la actividad inversora también son positivas: el 73% anticipa un aumento del volumen de operaciones durante los próximos dos años, apoyado en la demanda de activos vinculados a la digitalización, la descarbonización y la modernización de servicios esenciales.
Aunque el endurecimiento de las condiciones financieras ha moderado las expectativas de rentabilidad, las infraestructuras continúan percibiéndose como una de las principales alternativas de inversión a largo plazo dentro de los activos reales, especialmente por la duración de sus ingresos y su exposición a tendencias estructurales.
Phoebe Smith, directora de gestión de fondos de infraestructuras para Europa de Patrizia, apunta que el interés por la transición energética ya no se limita a la generación, sino que se dirige también a las redes y activos necesarios para mejorar la seguridad del suministro y sostener sistemas más descentralizados. Una dinámica similar se observa en la infraestructura digital, donde la creciente demanda de redes distribuidas concede mayor relevancia a los proyectos de escala local.
Europa gana peso ante la incertidumbre geopolítica
La volatilidad internacional condiciona de forma moderada o significativa las carteras de activos reales del 85% de los encuestados, lo que ha elevado la selectividad por sectores, geografías y socios de inversión.
Dentro de este escenario, Europa mantiene su atractivo para el capital institucional: el 24% prevé aumentar su exposición a la región durante los próximos tres años, frente a un 4% que espera reducirla. La estabilidad institucional, la urbanización y las oportunidades ligadas a tendencias de largo recorrido sustentan esta preferencia.
La incertidumbre también ha elevado la importancia de contar con equipos especializados y capacidad de ejecución sobre el terreno. Más del 80% de los inversores considera que el conocimiento profundo del mercado europeo y la presencia local son criterios relevantes al seleccionar un gestor, en un momento en el que la asignación de capital se concentra en oportunidades concretas en lugar de mantener una exposición generalista.
Pese al contexto macroeconómico y geopolítico, la digitalización, la transición energética y el living permanecen como los principales motores estructurales de inversión, con una estrategia institucional cada vez más orientada hacia activos resilientes, ingresos estables y mercados donde sea posible crear valor mediante una gestión especializada.