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La oficina recupera centralidad en la estrategia empresarial

María Encabo - Periodista |
La oficina recupera centralidad en la estrategia empresarial

Lejos de desaparecer, la oficina volvió a reivindicarse como pieza central de la empresa durante el Desayuno Editorial ‘Workplaces: oficinas guiadas por criterios ESG’, organizado por Observatorio Inmobiliario y patrocinado por BNP Paribas Real Estate, JLL y Chargeguru. José María Álvarez, presidente de la Asociación Española de Oficinas (AEO), rechazó los discursos que anticipaban la pérdida de relevancia del espacio físico de trabajo y defendió su papel en la construcción de cultura corporativa, la generación de conocimiento y la cohesión de los equipos.

Las oficinas no se han ido nunca”, afirmó. A su juicio, la interacción cotidiana y la comunicación informal siguen siendo decisivas para compartir valores y sostener el compromiso interno. “Es imposible generar equipo a base de nómadas digitales”, añadió. Desde esa lógica, vinculó la oficina con la productividad, la eficiencia y la atracción de talento.

Ese papel vuelve a situar la calidad del edificio en el centro de la toma de decisiones. Tanto la localización como las prestaciones del inmueble condicionan cada vez más la elección de espacio por parte de las empresas. La exigencia sobre el producto enlaza, además, con otra de las cuestiones que la AEO viene defendiendo desde hace tiempo: la necesidad de avanzar en transparencia y en sistemas de certificación reconocibles que permitan medir con mayor rigor la calidad de los activos.

Más allá de lo expuesto durante el desayuno, algunos indicadores de mercado apuntan también al atractivo que mantiene el segmento de oficinas en España. Según el Informe de competitividad del sector inmobiliario español en Europa, elaborado por la Asociación Española de Consultoras Inmobiliarias (ACI), España registró en 2025 una rentabilidad prime en oficinas del 4,6%, por encima de Alemania (4,3%), Francia (4,1%), Italia (4,1%) y Reino Unido (3,9%), un comportamiento que refuerza su posición entre los mercados más competitivos de la eurozona.

asociación española de oficinas

Álvarez introdujo, además, una cuestión con implicaciones urbanas y empresariales: el efecto de la crisis de vivienda sobre el mercado de oficinas. Según se expuso en el desayuno, determinadas multinacionales en Europa están dejando de desplazar empleados a España porque no pueden garantizarles acceso a una vivienda, una situación que puede actuar como freno a la inversión corporativa.

En este contexto, el presidente de la AEO cuestionó el discurso que plantea la transformación de oficinas obsoletas en vivienda como respuesta casi automática a la tensión residencial. Alertó de una “escalada de ocurrencias” y defendió una lectura más precisa de los usos ya existentes. Como ejemplo, señaló que en Madrid hay “más de dos millones y medio de m2 utilizados como oficinas en edificios residenciales”, una situación que calificó de competencia desleal.

Según su planteamiento, una parte de la solución no pasa por convertir oficinas en viviendas, sino por recuperar para uso residencial espacios que ya se encuentran en inmuebles concebidos para ello. “De todas esas oficinas ubicadas en edificios residenciales pueden salir 25.000 pisos con poco CAPEX, porque ya son viviendas”, sostuvo.

Álvarez cerró su intervención con una crítica a la actuación de la Administración. Afirmó que “no está colaborando” y reclamó una estrategia para atraer empresas dispuestas a invertir. También cuestionó la falta de incentivos efectivos a la eficiencia energética y defendió la racionalización del patrimonio público como vía para liberar m2 y reducir costes para el contribuyente. Esa reclamación enlaza con otra de las demandas que ya había formulado con anterioridad: una mayor agilidad normativa y urbanística para acompasar la transformación de las ciudades a las necesidades de vivienda y espacio de trabajo.