El mercado de financiación inmobiliaria en España afronta 2026 con liquidez elevada y una mayor competencia entre financiadores, aunque en un escenario de costes de deuda al alza por la incertidumbre geopolítica y la evolución de la curva de tipos, según el informe Tendencias CBRE en Financiación 2026.
La consultora señala que el mercado mantiene una elevada capacidad de financiación, apoyada en el capital disponible y en el aumento de entidades activas en Iberia, entre bancos, aseguradoras y fondos de deuda. En este contexto, Madrid y Barcelona se mantienen como los principales polos de atracción de capital.
CBRE anticipa un ejercicio de mayor disciplina financiera, competencia bancaria y oportunidades selectivas, en el que la estructuración de la deuda y la solidez de los fundamentales tendrán un papel relevante en el acceso a financiación.
“España se configura como destino preferente para el capital, respaldado por los sólidos fundamentales. La liquidez sigue siendo sólida y la competencia entre entidades es intensa, pero el entorno actual exige una mayor sofisticación en la gestión de la deuda. La estabilización del Euríbor convive con una presión al alza en los swaps y en los costes totales de financiación, por lo que anticipar movimientos de la curva y estructurar adecuadamente la deuda será clave para aprovechar las oportunidades que ofrece 2026”, señala Nacho Meylán, Head of Debt & Structured Finance en CBRE.
El informe constata una mayor presión competitiva entre prestamistas en el mercado español, en línea con la evolución europea. Esta situación está derivando en reducciones adicionales de márgenes en préstamos senior prime y en estructuras de financiación más flexibles, especialmente en activos bien ubicados y con sponsors con trayectoria contrastada.
Según la European Lender Intentions Survey 2025 de CBRE, el apetito de los financiadores europeos continúa concentrado en multifamily e industrial-logístico, segmentos considerados más resilientes y con mayor visibilidad de flujos de caja. La consultora prevé que esta tendencia se mantenga durante 2026.
El sentimiento hacia oficinas también mejora de forma gradual, principalmente en activos prime bien localizados, tras el ajuste de precios y la estabilización progresiva del mercado ocupacional. Esta mejora se extiende a hoteles y PBSA cuando se trata de activos prime o bien posicionados en mercados líquidos y consolidados como Madrid y Barcelona. CBRE también apunta al flex living y a la privatización, entendida como la venta retail de viviendas en edificios residenciales alquilados, como estrategias que ganarán presencia entre los financiadores.
La refinanciación seguirá siendo una fuente relevante de demanda, aunque CBRE prevé que en 2026 aumente el peso de las operaciones de adquisición de activos, en un entorno inversor más constructivo. Por tipo de prestamista, la banca mantiene actividad en tickets de menor tamaño, mientras que los fondos de deuda concentran su presencia en operaciones a partir de 30 millones o 40 millones de euros.
En el plano financiero, los swaps a cinco y diez años y las curvas de Euríbor han registrado incrementos desde comienzos de año, en un contexto marcado por la incertidumbre macroeconómica, el riesgo geopolítico y las presiones en los mercados energéticos. Esta divergencia entre corto y largo plazo está elevando el coste total de financiación, pese a que los márgenes bancarios siguen en niveles competitivos.
CBRE no prevé subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo en el corto plazo, aunque advierte de que una prolongación del conflicto de Irán podría derivar en aumentos de entre 50 y 75 puntos básicos a partir del verano.
De cara a 2026, la consultora espera un mercado de financiación en línea con 2025 en términos de liquidez y actividad, pero con un enfoque más selectivo por parte de los financiadores. En este escenario, los bancos seguirán priorizando activos core y core+, ubicaciones consolidadas y sponsors con capacidad demostrada de ejecución.