Metropolitan House BCN Residencial ha acordado la compra al FC Barcelona de los terrenos de Can Rigalt, en L’Hospitalet de Llobregat, por 30 millones de euros, según consta en la memoria anual del club y adelantó 2Playbook.
El acuerdo se firmó el 8 de julio de 2026 y, antes de la formulación de las cuentas correspondientes a la última temporada, la entidad deportiva ya había recibido 10 millones. La transacción se contabilizará durante el ejercicio 2026-2027.
El precio pactado prácticamente coincide con el valor contable de las parcelas, situado en 29,99 millones de euros después de que una tasación independiente llevara al Barça a registrar un deterioro de 1,2 millones, por lo que la desinversión no generará una plusvalía significativa.
La adquisición amplía la posición de la promotora en este ámbito de L’Hospitalet, donde en 2025 compró 72.000 m2 de suelo a Endesa y Sacresa por unos 19 millones de euros, según informó entonces La Vanguardia. Los terrenos disponen de 40.000 m2 de techo residencial para levantar 378 viviendas, dentro de una actuación para la que anunció una inversión estimada de 75 millones.
Metropolitan House no ha detallado por ahora si las parcelas adquiridas al Barça se integrarán en ese programa residencial ni si permitirán aumentar el número de viviendas previsto.
El suelo transmitido comprende cuatro fincas, dos de ellas incluidas en la modificación del Plan General Metropolitano correspondiente al sector de Can Rigalt, al norte de la avenida de Collblanc. La reparcelación y las obras de urbanización planteadas para la zona no llegaron a ejecutarse.
El FC Barcelona adquirió los terrenos en 1997 con la intención de trasladar allí su ciudad deportiva, aunque finalmente construyó las instalaciones en Sant Joan Despí. En 2005 vendió a La Llave de Oro el 30% de la edificabilidad de las fincas por 35,4 millones de euros, mediante un acuerdo condicionado al avance del planeamiento y a la obtención de los permisos necesarios para construir viviendas.
La paralización urbanística derivó en un procedimiento arbitral que obligó al club a devolver el importe recibido, además de 11,6 millones de euros en intereses, según recogieron posteriormente sus cuentas. Tras recuperar las parcelas en 2017, el activo permaneció en su balance hasta la venta a un operador que ya controla otros suelos del sector.