España ocupa el puesto 16 de los 88 países analizados en la edición de 2026 del Global Real Estate Transparency Index (GRETI), elaborado por JLL y LaSalle Research. El país mejora dos posiciones respecto a la edición anterior y se mantiene en la categoría «Transparent», según el informe publicado el 15 de octubre.
El índice analiza la transparencia inmobiliaria a partir de datos cuantitativos e información recopilada por los equipos de JLL y LaSalle en 88 países y 146 mercados urbanos. La escala va de 1, que representa la transparencia total, a 5, que indica opacidad total. Con una puntuación de 2,01, España se sitúa por delante de mercados como Dubái, Suiza, Polonia e Italia.
Los mercados clasificados como «Transparent» y «Highly Transparent» concentran más del 98% del capital inmobiliario global, lo que refleja la relación entre transparencia, profundidad de mercado y capacidad para atraer inversión.
El informe también identifica tendencias que están transformando las necesidades de información del sector, entre ellas el crecimiento de los activos inmobiliarios alternativos, la transición energética, la diversificación de las fuentes de financiación, el avance de la inteligencia artificial y los cambios regulatorios.
La inversión en segmentos alternativos representa alrededor del 20% del volumen inmobiliario global, aproximadamente el doble que hace una década, aunque el informe señala que todavía existe una disponibilidad limitada de información en algunos de estos sectores. Por su parte, la inversión mundial vinculada a la transición energética alcanzó los 2,3 billones de dólares en 2025.
En el ámbito de la financiación, la participación de bancos, aseguradoras, fondos de deuda y proveedores de crédito privado está ampliando la base de financiadores inmobiliarios y contribuyendo a mejorar la información disponible. Sin embargo, el mercado continúa fragmentado y carece de una base de datos centralizada.
El GRETI 2026 también destaca la creciente implantación de la inteligencia artificial: más del 90% de los inversores y ocupantes consultados utiliza herramientas basadas en esta tecnología. Al mismo tiempo, la ciberseguridad y la incertidumbre sobre su impacto en la demanda futura de espacios figuran entre los riesgos para las carteras inmobiliarias a medio plazo.
Por último, el informe apunta que determinados cambios regulatorios podrían facilitar el acceso de nuevos perfiles de inversores al mercado y propiciar más de 800.000 millones de dólares en nuevas asignaciones al inmobiliario hasta 2030.