La creciente inversión en defensa en Europa está impulsando la demanda de espacios industriales y de producción. Cushman & Wakefield ha contabilizado 197 aperturas de instalaciones y anuncios de inversión vinculados a la fabricación para el sector desde comienzos de 2024. Según el informe Future Flows: Global Dynamics & European Industrial Real Estate, la ola inversora, valorada en cientos de miles de millones de euros, está transformando el mercado inmobiliario industrial europeo.
Más de la mitad de las operaciones identificadas (el 54%) corresponden a nuevas instalaciones: un 36% son proyectos de nueva construcción y un 17%, adquisiciones, alquileres o reconversiones de edificios existentes. El 46% restante se destina a ampliar plantas en funcionamiento. La demanda se concentra principalmente en instalaciones de entre 10.000 y 25.000 m2, con una superficie media de unos 20.000 m2 en los proyectos de nueva planta.
Aunque algunos operadores necesitan condiciones de seguridad específicas o adaptaciones operativas, buena parte de la producción puede desarrollarse en edificios industriales convencionales, una vez acondicionados.
Reino Unido, Alemania y Francia concentran el mayor número de nuevas inversiones, en línea con su peso como principales mercados europeos de fabricación para defensa. Cushman & Wakefield también registra una actividad significativa en España, Italia, Suecia, Turquía, Bélgica y Países Bajos. Europa central y oriental, con Polonia a la cabeza, se ha consolidado como destino para aumentar la capacidad de producción de artillería, munición y otros equipos.
Portugal tiene un peso reducido en el análisis europeo, aunque ya hay indicios de una tendencia similar. La inversión en defensa está impulsando nuevos proyectos industriales, como la revitalización del Arsenal do Alfeite para ampliar la capacidad naval de mantenimiento y modernización del país, y la fábrica de drones anunciada por Keydef y Flying Wedge Defence and Aerospace, que busca convertir Portugal en una base de producción para los mercados europeo y de la OTAN.
El crecimiento responde al aumento del gasto militar de los gobiernos europeos y a su objetivo de abastecerse de productos y materiales dentro del continente. Los recientes compromisos de compra, algunos de una escala inédita en Europa desde hace décadas, han elevado de forma notable las carteras de pedidos de los fabricantes, en particular las de los grandes contratistas y proveedores de primer nivel.
A medida que los principales programas entren en producción, Cushman & Wakefield prevé que los proveedores de menor tamaño inviertan en capacidad productiva y espacio industrial. La consultora apunta especialmente a mercados cuyas cadenas de suministro de defensa dependen de pequeñas y medianas empresas, como Italia, España y Países Bajos.
"Aunque algunas actividades vinculadas a la defensa requieren instalaciones específicas, buena parte de la demanda puede cubrirse en activos industriales y logísticos convencionales. Esto abre oportunidades tanto para nuevos desarrollos como para la rehabilitación y reposicionamiento de espacios existentes. En Portugal, esta actividad podría convertirse en una nueva fuente de demanda para el sector industrial y logístico, con potencial para atraer inversión y crear empleo cualificado", señala Sérgio Nunes, responsable de Industrial y Logística de Cushman & Wakefield Portugal.
El gasto europeo en defensa pasará, según las previsiones citadas por la consultora, de 419.000 millones de euros en 2025 a 547.000 millones en 2029. Además, el gasto en equipamiento militar previsto entre 2026 y 2029 superará el total de la década anterior. Cushman & Wakefield considera que la demanda de espacios industriales y productivos ligados a la defensa será una tendencia estructural para el mercado inmobiliario industrial y logístico europeo.