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La educación gana peso en el sector inmobiliario con 50.000 m2 de absorción

Redacción Observatorio Inmobiliario |
La educación gana peso en el sector inmobiliario con 50.000 m2 de absorción

El sector educativo está ganando peso dentro del mercado inmobiliario español. La absorción vinculada a espacios de educación superior se sitúa en torno a los 50.000 m2 en Madrid y Barcelona, mientras que el número de operaciones supera las 20 anuales, según el informe elaborado por Cushman & Wakefield.

La evolución marca un cambio significativo respecto a 2020, cuando apenas se registraron seis operaciones. Desde entonces, la actividad se ha cuadruplicado, impulsada por el crecimiento de la demanda, la internacionalización de las universidades y la digitalización de la enseñanza.

El informe señala que el sector de la educación superior está transformando tanto su modelo académico como el mercado inmobiliario asociado. En el curso 2022-2023, las universidades españolas registraron más de 350.000 titulados entre grado y máster, a los que se sumaron cerca de 12.000 doctorados. Las universidades privadas concentraron ya más del 52% de los titulados de máster, en un contexto de mayor especialización y conexión con el mercado laboral.

La internacionalización es otro de los factores que explica esta evolución. En el curso 2023-2024, España recibió alrededor de 159.000 estudiantes internacionales, el doble que hace una década. Sin embargo, el informe advierte de que el país todavía debe aumentar la matriculación de larga duración, ya que la mayoría de estos estudiantes participa en programas temporales como Erasmus, en los que España concentra el 14% de las becas concedidas en Europa.

Este contexto está teniendo un efecto directo sobre la demanda de espacios. El modelo de campus aislado está evolucionando hacia ecosistemas urbanos más abiertos, conectados con empresas y centros de investigación. Además, el sector educativo requiere superficies amplias, con medias superiores a los 3.000 m2, lo que lo sitúa como el segmento con mayor tamaño medio de contratación dentro del mercado de oficinas, por delante del sector público y el farmacéutico.

La localización también está cambiando. Según Cushman & Wakefield, los operadores educativos muestran una mayor preferencia por ubicaciones fuera de los distritos financieros, donde priorizan la accesibilidad y el coste frente a la centralidad. Esta tendencia está favoreciendo la ocupación de edificios con potencial de reposicionamiento, aunque los centros de formación más elitistas pueden seguir apostando por ubicaciones diferenciadas.

La transformación de los campus también está impulsando el desarrollo de hubs de innovación y laboratorios especializados. Proyectos como el Madrid Science & Innovation District (MASID) y el Barcelona Science & Innovation District (BASID) suman más de 137.000 m2 destinados a I+D, dentro de una tendencia que conecta universidad, empresa e innovación tecnológica.

El interés inversor por este segmento se concentra principalmente en Madrid y Barcelona, que reúnen más del 60% de la inversión en infraestructuras universitarias. El informe apunta especialmente a activos vinculados a life sciences, hubs tecnológicos y espacios para startups. A este movimiento se suma el papel de socimis, fondos internacionales y fórmulas de colaboración público-privada.

Fuera de los dos principales mercados, ciudades como Valencia, Bilbao, Sevilla y Málaga están ganando atractivo como polos universitarios y tecnológicos, apoyadas en la especialización académica, la colaboración con empresas y el desarrollo de parques científicos. Esta evolución abre nuevas oportunidades de inversión y diversificación geográfica.

De cara a los próximos años, el sector afronta retos relacionados con la evolución demográfica, la competencia internacional por talento y la digitalización de la enseñanza. El informe también vincula las oportunidades de crecimiento a la modernización de infraestructuras, los criterios ESG y el desarrollo de alojamientos para estudiantes, un segmento con demanda estructural al alza.

El sector educativo se está consolidando como un motor clave de transformación urbana y económica en España. En los últimos años hemos visto un crecimiento muy significativo de su actividad inmobiliaria, impulsado por la internacionalización, la digitalización y la necesidad de espacios más flexibles y adaptados a nuevos modelos de aprendizaje. Todo ello se traduce en un impacto cada vez mayor en el mercado y en un claro potencial de crecimiento a medio y largo plazo”, señala Alfredo Collar, socio y director de Agencia Oficinas de Cushman & Wakefield.