RESIDENCIAL

Las entidades colaboradoras aportan eficiencia ante el reto residencial

Mónica Chércoles

Mónica Chércoles

delegada de EIC Madrid

Hablar de vivienda en Madrid es hablar de una necesidad urgente: aumentar la oferta. Para conseguirlo harán falta más suelo, más inversión, más capacidad de desarrollo y un marco regulatorio estable. Pero hay una cuestión que resulta decisiva y no siempre ocupa el lugar central que merece: la agilidad en la tramitación urbanística.

Con demasiada frecuencia, proyectos viables desde el punto de vista técnico y económico se enfrentan a procedimientos largos, complejos y poco previsibles. Cuando eso ocurre, no solo se retrasa la llegada de nuevas viviendas al mercado. También se incrementan los costes, se inmovilizan recursos y se dificulta la capacidad de planificación de promotores e inversores.

Conviene insistir en que agilizar no significa rebajar el rigor, sino reforzarlo. Implica mejorar la calidad técnica de los expedientes, favorecer una revisión más ordenada y eficiente y contribuir a que los procedimientos se desarrollen con una mayor seguridad jurídica. En un contexto de creciente complejidad normativa, esa combinación entre solvencia técnica, especialización y conocimiento urbanístico resulta especialmente valiosa.

Las entidades colaboradoras urbanísticas desempeñan una función relevante dentro del sistema. Su intervención, desde el marco competencial que les corresponde, contribuye a una tramitación más eficiente mediante la revisión técnica de los expedientes y la aplicación rigurosa de la normativa urbanística y edificatoria. Esa capacidad resulta especialmente importante en actuaciones de gran dimensión y complejidad.

En EIC hemos desarrollado ese trabajo con una vocación de rigor, especialización y servicio al buen funcionamiento del sistema. La experiencia acumulada a nivel nacional durante los últimos años, especialmente en expedientes de gran envergadura, confirma que la eficiencia administrativa también influye de forma directa en la capacidad de generar vivienda. Si queremos responder con eficacia al desafío residencial, debemos actuar también sobre ese punto. Porque una ciudad que necesita más vivienda también necesita procedimientos capaces de hacerla posible.