RESIDENCIAL

El sector pide estabilidad jurídica y planes a largo plazo en vivienda

Jaume Borrás

Jaume Borrás

Director de Negocio de Culmia

Hoy existe un déficit estructural de oferta frente a una demanda sólida y sostenida. Se crean más hogares de las viviendas que se construyen, lo que mantiene la presión sobre los precios y tensiona el mercado. Por tanto, la solución debe partir de una premisa: aumentar la capacidad de producción de vivienda.

Para ello, es imprescindible actuar sobre varios vectores de forma coordinada. En primer lugar, la gestión de suelo. Activar suelo finalista, agilizar los desarrollos urbanísticos y dotar de mayor seguridad jurídica a los procesos será clave para incrementar la oferta de forma estructural.

En paralelo, resulta fundamental avanzar en modelos de colaboración público-privada. El desarrollo de vivienda asequible requiere volumen, financiación y capacidad de ejecución. Modelos que combinan capital institucional, gestión profesional y suelo público han demostrado que funcionan y que permiten activar proyectos que, de otro modo, no serían viables.

Al mismo tiempo, el sector debe ganar eficiencia, por lo que otro elemento relevante será la industrialización. Aunque todavía no supone una reducción inmediata de costes, sí permite acortar plazos, mejorar la calidad y aportar certidumbre al proceso constructivo, lo que será clave para escalar la producción en el medio plazo.

Por último, la transformación del sector, apoyada en la digitalización y criterios de sostenibilidad, está permitiendo desarrollar proyectos más eficientes, adaptados a un cliente cada vez más exigente.

Y es necesario abordar el reto desde una visión estructural. La vivienda no puede gestionarse con medidas coyunturales. Requiere estabilidad regulatoria, planificación a largo plazo y una visión compartida entre administraciones y sector privado