La incertidumbre y la atención a la salud marcan la búsqueda de piso de estudiantes

Estudiantes.jpg Este año se preferirán pisos más pequeños, de máximo tres habitaciones.

  • Inclusión de “cláusula COVID” en los contratos, mayor flexibilidad o alojamientos alternativos y evitar compartir piso con muchas personas, entre las demandas presentes
  • El nuevo escenario afectará en mayor medida a aquellas zonas geográficas en las que el número de estudiantes procedentes de otras comunidades sea elevado como Navarra, Castilla y León o la Comunidad de Madrid


Julio y agosto son los meses clave en los que los estudiantes comienzan la búsqueda de piso de alquiler en sus ciudades de estudio, pero este año la situación ha cambiado. Algunos estudiantes la han retrasado a la espera de ver cómo evoluciona la vuelta a las universidades, mientras que otros se han embarcado en este proceso. En cualquiera de los casos, lo que queda claro es que la búsqueda del piso ideal estará marcada por la situación actual de incertidumbre y atención a la salud.

Este nuevo paradigma afecta a todo el mercado nacional, pero, en mayor medida, a aquellas comunidades autónomas en las que el número de estudiantes procedentes de otras zonas geográficas de España es más elevado. Es el caso de regiones como Castilla y León, Navarra o la Comunidad de Madrid, donde más de un 30% de los estudiantes proceden de una comunidad de residencia distinta, según la última Estadística de Estudiantes Universitarios (EEU) publicada por el Ministerio de Universidades, y donde el mercado del alquiler de pisos a estudiantes es más importante. En el caso concreto de la Comunidad de Madrid, se estima que en torno al 6% de las viviendas en alquiler están arrendadas por estudiantes.

Tendencias de cambio de prioridades

Pero ¿cómo está influyendo la situación actual en el mercado del alquiler de pisos de estudiantes? En Instituto de Valoraciones han analizado el comportamiento del sector y apuntan algunas tendencias que podrían impactar en la búsqueda de viviendas por parte de estudiantes este año. Entre ellas destacan la inclusión de la “cláusula COVID” en los contratos de alquiler; cambios en la tipología de la vivienda demandada, ligeras variaciones de precios diferenciadas por zonas, mayor flexibilidad contractual o alojamientos alternativos y, por último, mayor actividad en el proceso de búsqueda.

En cuanto a las nuevas cláusulas en los contratos de alquiler, adaptados a la situación actual, se ha detectado que tras el período de confinamiento se han generado muchas dudas relacionadas con el pago de la renta o la rescisión del contrato sin penalizaciones. Por ello, muchos propietarios han optado ahora por incluir una “cláusula COVID” en los nuevos contratos de alquiler. Esta cláusula, tiene la finalidad de definir las condiciones y acciones a tomar por parte del propietario y el inquilino, en el caso de que se volviese a presentar una situación similar al período de confinamiento o el estado de alarma. Algunos ejemplos del contenido de esta cláusula podrían ser el pago de una renta inferior a la habitual durante los meses de suspensión de las clases presenciales o la rescisión del contrato sin penalización, si se cumplen ciertas condiciones.

Instituto de Valoraciones también ha observado cambios en la tipología de vivienda demandada, debido a que la preocupación por la salud. Se podría pensar que este año se preferirán pisos más pequeños, de máximo tres habitaciones, en los que cada persona pueda tener sus espacios individuales (habitación, servicio…) y con menos compañeros con los que compartir espacios comunes y, por tanto, menos personas con las que tener contacto físico diario. De ser así, esta tendencia haría que la demanda de viviendas de cinco o más habitaciones, a corto y/o medio plazo tendiera a eclipsarse, cuando hasta el momento ha sido la segunda tipología de vivienda más solicitada en este sector (en torno al 20%), según los datos analizados por el portal inmobiliario Vitrio.

También, existe la posibilidad de que algunos propietarios, influenciados por la inestabilidad económica y la incertidumbre o la necesidad de liquidez, decidan poner a la venta un inmueble que actualmente está en el mercado de alquiler. Esto puede conllevar a una reducción de la oferta, y a pesar de la previsión estable de la evolución de precios, en algunas zonas localizadas de ciudades como Madrid, podrían darse ligeros aumentos de precios en variación interanual de entre el 1% y 3%, según los análisis llevados a cabo por Smarta, el sistema de información del sector inmobiliario basado en big data e inteligencia artificial.

Otra tendencia es la búsqueda de mayor flexibilidad contractual o alojamientos alternativos, ya que la pandemia ha traído consigo una evolución acelerada de la tecnología y del “aquí y ahora”. Traducido al sector inmobiliario y, sobre todo, al mercado de los alquileres tradicionales, el cambio recae sobre un aumento de la demanda de contratos de alquiler más flexibles. Por este motivo, cada vez más los alojamientos alternativos como el coliving están ganando peso. Este modelo de vivienda, que se ha ido poco a poco popularizando en España, ofrece la privacidad de un apartamento, pero con la comodidad de tener espacios amplios, zonas específicas para trabajar o estudiar, o servicio de limpieza e incluso de lavandería disponibles… además de otras prestaciones claves en la situación actual como condiciones de contratación flexibles adaptadas a las necesidades de cada persona y la atención al cumplimiento de los estándares recientes de higiene.

Por último, se ha detectado una mayor actividad digital en todo el proceso de búsqueda. Con la aceleración de la digitalización en los servicios inmobiliarios, los interesados en vivienda se han ido acostumbrando a realizar tours virtuales de los inmuebles que les interesan, ahorrando así tiempo en desplazamiento y evitando el contacto físico. De hecho, estos servicios suponen una gran facilidad para los estudiantes que buscan pisos de alquiler desde sus ciudades de residencia, distintas a sus ciudades de estudio, pues pueden acceder a una gran oferta de inmuebles y hacer un “filtrado” de las opciones disponibles en el mercado acotando así la cantidad de pisos a visitar físicamente.