Opinión

Las empresas deben apostar por una mentalidad híbrida

Raquel Guijarro

Raquel Guijarro

Head of Workplace Strategy Spain de JLL España

El mundo laboral ha dado un giro de 180º en los últimos años y se han acelerado importantes tendencias, entre ellas, el impulso del modelo de trabajo híbrido. Las empresas deberán apostar por una mentalidad híbrida, que fomente la cultura y favorezca nuevos comportamientos para que los empleados trabajen de la mejor manera posible, acorde a sus necesidades y los objetivos empresariales. El propósito de la oficina ha cambiado, esto tiene que verse reflejado en los espacios y los servicios que se ofrecen, aportando un valor diferencial a sus usuarios.

Cada compañía tiene que encontrar el balance entre el trabajo remoto y el trabajo presencial y para ello es clave conocer la variedad de perfiles que tenemos en la organización y entender cómo dar la mejor respuesta ante una realidad tan diversa. En general, los entornos de trabajo se convierten en espacios más sociales y colaborativos, transformando la distribución espacial para dar respuesta a los diferentes estilos de trabajo de sus usuarios en la oficina.

Toda esta disrupción ha provocado cambios de prioridades en las corporaciones en su proceso de toma de decisión para seleccionar el inmueble que ocupará su sede, aparecen nuevos factores e incorporan a otros perfiles en estos procesos. Priman elementos como el entorno y los servicios, el commuting, el bienestar de los empleados o el cumplimiento de criterios ESG.

Aquellos inmuebles que no apuesten por la sostenibilidad serán mucho más complicados de alquilar. Este nuevo paradigma requiere una transformación cultural y la oficina juega un papel muy relevante. Nos encontramos con un entorno más complejo, siendo el espacio de trabajo un gran catalizador de cultura y formas de trabajo que podemos potenciar como palanca de transformación, dotando de intencionalidad a los distintos espacios para crear un entorno único y responsable con las personas y el medio ambiente.