Barcelona sitúa buena parte de sus próximas oportunidades de desarrollo más allá de su núcleo tradicional, en ámbitos de transformación que combinan vivienda, actividad económica, espacio público y nuevas infraestructuras. Con la vista puesta en 2035, el Ayuntamiento estima que los proyectos estratégicos distribuidos por la ciudad movilizarán más de 10.000 millones de euros de inversión, dentro de una agenda que busca conectar los barrios y reforzar su dimensión metropolitana.
Así lo explicó Elena Amat, gerente de Coordinación Metropolitana y Grandes Transformaciones de Ciudad del Ayuntamiento de Barcelona, durante un Investor Talk organizado por Iberian Property en el stand de Barcelona Catalonia en Expo Real 2026. El encuentro permitió profundizar en el alcance de estas actuaciones y en las oportunidades que abren para el capital privado, cuyo papel será relevante para trasladar el planeamiento a la ejecución.
La propuesta va más allá del desarrollo de inmuebles singulares o de operaciones aisladas. Según expuso Amat, se trata de intervenciones urbanas de mayor alcance, situadas en buena medida en el perímetro de la ciudad, que abordan de forma conjunta dónde crear vivienda y empleo de mayor calidad, cómo mejorar la movilidad y qué espacios públicos necesitan los barrios para consolidar su identidad.
Vivienda, conocimiento y nuevos polos de actividad
Los distintos ámbitos de transformación responden a funciones complementarias. La Marina del Prat Vermell y La Sagrera aportarán capacidad para nuevos desarrollos residenciales y urbanos, mientras que Montjuïc y el frente marítimo concentran actuaciones vinculadas a la cultura, el ocio y el espacio público, además de reforzar la relación de Barcelona con el mar.
La investigación y la salud constituyen otro de los ejes de esta agenda. Ciutadella del Coneixement, Porta Diagonal-Campus Clínic y el Bioclúster de L’Hospitalet contribuirán a consolidar la actividad científica y las ciencias de la vida en el entorno metropolitano. A ellos se suman Tres Xemeneies, que toma forma como polo creativo y audiovisual, y 22@Nord, donde la continuidad del distrito de innovación se combinará con una mayor presencia residencial.
El objetivo económico de estas actuaciones no se limita, por tanto, a generar capacidad de desarrollo inmobiliario. A través de distritos especializados y grandes proyectos impulsados por instituciones, Barcelona busca consolidar entornos capaces de atraer empresas internacionales, talento y capital, especialmente en salud, investigación e innovación.
Esta transformación coincide con la Capitalidad Mundial de la Arquitectura UNESCO-UIA de Barcelona en 2026, que ofrece un marco de proyección internacional para debatir sobre urbanismo, arquitectura y evolución del entorno construido.

Coordinación metropolitana e inversión público-privada
La escala de los proyectos exige la participación de varias administraciones y procesos de planificación complejos, además de un volumen significativo de inversión pública y privada. Amat destacó el papel del sector público como impulsor de las condiciones y las infraestructuras que permiten la participación de los inversores en el desarrollo urbano.
La coordinación entre municipios e instituciones adquiere así un peso creciente en una transformación que trasciende los límites de cada actuación. La conexión entre vivienda, empleo, transporte y equipamientos será determinante para que los nuevos ámbitos funcionen como partes de una misma estructura metropolitana.
Amat trasladó esta perspectiva al debate "Metropolitan Centres & Polycentric Cities", incluido en el programa oficial de conferencias de Expo Real, en el que participó junto a representantes de Madrid Nuevo Norte, UK Innovation Corridor y Liverpool City Region. La sesión abordó la evolución hacia ciudades con varios centros de actividad y la necesidad de adaptar las estrategias de inversión y desarrollo a esa realidad.

El planteamiento compartido en ambos foros apunta a que el futuro de Barcelona no puede interpretarse únicamente a partir de la densidad o del comportamiento de su centro consolidado. Los distritos especializados y los núcleos metropolitanos conectados entre sí también pueden atraer inversión internacional y generar nuevos espacios donde vivir, trabajar e investigar.
Para el sector inmobiliario, esta visión implica ampliar el análisis de cada oportunidad: junto a las características del activo, cobran relevancia la oferta residencial del entorno, su base de empleo, la conectividad, la calidad del espacio público y la presencia de instituciones capaces de sostener actividad a largo plazo.
Más que una expansión física, la agenda hacia 2035 plantea un reequilibrio de los usos y una mayor conexión del territorio, con el propósito de mejorar la cohesión y la habitabilidad mientras extiende la actividad económica a escala metropolitana. En ese proceso, los ámbitos de transformación y los nuevos centros que se desarrollan alrededor del núcleo tradicional concentrarán una parte relevante de las oportunidades de inversión de la próxima década.