Muchos pensaron que la COVID-19 o el auge del comercio electrónico supondrían el fin del comercio físico, pero este ha resurgido con más fuerza que nunca y se ha reinventado, impulsado por una necesidad fundamental de vínculo social. La tienda sigue siendo el escaparate más poderoso para una marca y los centros comerciales se han convertido en auténticos lugares de experiencias.
Los consumidores ya no acuden a un centro comercial única mente a comprar: van a vivir experiencias, a relacionarse y a disfrutar de otras formas de estar juntos. Esto se produce aún más entre la Generación Z, para quienes el centro comercial es un espacio de socialización.
La primera razón para visitar un centro comercial es el con tenido, es decir, la experiencia que se vive allí. En Unibail-Rodamco-Westfield nos consideramos creadores de contenidos. Concebimos nuestros centros como auténticos destinos urbanos. Esto implica diversificar la oferta a través del desarrollo de sectores como la restauración y el ocio, y con la programación de eventos sociales y culturales que conviertan los centros comerciales en lugares llenos de vida.
El espacio de El Mercat en Westfield Glòries es el ejemplo de una oferta gastronómica centrada en la experiencia y en com partir momentos. Reúne a residentes y a trabajadores del barrio, lo que contribuye a que el centro comercial se convierta en un elemento más de la vida de la ciudad y del día a día de sus habitantes.
Otro ejemplo de un evento de convivencia tuvo lugar en Westfield La Maquinista en colaboración con el equipo de fútbol del barrio de Sant Andreu: el centro abrió una tienda donde los vecinos podían crear su propio equipamiento no oficial del equipo, personalizado y gratuito. La iniciativa permitió reunir a los vecinos del barrio en torno a un momento único de convivencia y diversión.