Los formatos comerciales forman parte de la regeneración urbana, en continua evolución, y son una consecuencia de la demanda de la población en cada momento. La tienda o el centro comercial que era atractivo hace unas décadas, hoy está obsoleto, salvo que se haya reinventado y adaptado a las exigencias de la sociedad.
El tipo de familia más común en los años 80 poco tiene que ver con las familias actuales, al igual que el diseño de las zonas urbanas y la localización de los centros comerciales. Los centros comerciales abiertos, en general, y los parques comerciales, en particular, están ganando protagonismo en los últimos 15 años, y esta tendencia va a más. Por un lado, son formatos menos costosos y, por otro, se han liberado de la necesidad de tener grandes superficies como locomotora.
En el caso de los parques comerciales, esta flexibilidad eco nómica y comercial permite desarrollar formatos de tamaño muy reducido, con el objetivo de dar servicio a barrios o pequeñas poblaciones, por ejemplo. Una situación inviable en el pasado.
Hace tiempo que no es imprescindible incorporar un hiper mercado o una gran superficie del equipamiento del hogar para dar viabilidad a un proyecto. Por el contrario, las familias actuales prefieren un mix comercial más variado, con una clara predilección por los bajos precios, como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo de las generaciones más jóvenes.
Adicionalmente, actividades de ocio y entretenimiento, como gimnasios o centros de ocio familiar, ven más ventajas y me nos restricciones para su expansión en este formato que en los centros comerciales convencionales. Una situación análoga ocurre con el caso de servicios e instalaciones, como son las plazas de recarga eléctrica en el parking o la instalación de placas solares en las cubiertas de los edificios y las marquesinas de vehículos