En España, el mercado inmologístico afronta una etapa de dinamismo y transformación marcada por la confianza inversora, la tecnología y el auge de nuevos modelos de desarrollo logístico. Es cierto que existen desafíos, pero también buenas oportunidades para que el mercado crezca y, sobre todo, para comprobar que sea capaz de adaptarse a una demanda cada vez más exigente.
La liquidez destinada a la inversión logística seguirá aumentando progresivamente en los próximos meses, aunque con una mirada más exigente por parte de los inversores. El capital irá dirigido, sobre todo, a proyectos modernos y sostenibles, donde los criterios ESG han pasado de ser una diferencia a una obligación. El auge de los desarrollos llave en mano demuestra que las nuevas oportunidades pasarán por activos cada vez más personalizados y tecnológicos, capaces de cumplir con los estándares operativos que exige el e-commerce.
Los almacenes multiplanta justificados por la escasez de suelo en zonas prime y la necesidad de proximidad a los principales núcleos urbanos aún tienen un amplio camino por delante para demostrar sus ventajas a la demanda y el capital, ya que todavía hay incertidumbre sobre su liquidez y rendimiento en comparación con las plataformas logísticas tradicionales.
Otra palanca de cambio es la IA, que tendrá un impacto directo en la cadena de suministro, optimizando rutas, procesos y gestión del inventario. La automatización, la digitalización y el análisis de datos en tiempo real ya son tendencia consolidada. Todo ello contribuirá en cambios en la configuración de los almacenes y sus necesidades de espacio.
A medio plazo, el sector se mantendrá robusto, beneficiándose de unas perspectivas macroeconómicas favorables, con buenos datos y previsiones de crecimiento del PIB en España y la vuelta del capital core.