La Comunidad de Madrid necesitará movilizar en 2029 una inversión en vivienda de 7.200 millones de euros, equivalente al 25% del total nacional, para alcanzar una producción estimada de 34.000 viviendas, según las previsiones presentadas por la ASPRIMA en la tercera edición del proyecto Trinity, iniciativa con la que la organización participa en la feria inmobiliaria internacional MIPIM, que se celebra en Cannes.
La cifra prevista de producción seguiría por debajo de las aproximadamente 50.000 viviendas que serían necesarias para cubrir la demanda en la región. Del volumen de inversión estimado, la mayor parte se destinaría a vivienda de obra nueva, mientras que en torno a 1.500 millones de euros anuales se dirigirían a proyectos de flex living.
El proyecto Trinity de ASPRIMA en colaboración con la Asociación de Consultoras Inmobiliarias (ACI), analiza el potencial del mercado residencial madrileño y su capacidad para atraer inversión destinada a la producción de vivienda.
Según el informe, el déficit acumulado de vivienda en la región madrileña supera las 118.000 unidades en los últimos cinco años. A esta cifra se añadirían otras 100.000 viviendas correspondientes a demanda latente vinculada a jóvenes ocupados que continúan residiendo en el hogar familiar ante la falta de alternativas habitacionales. En conjunto, la necesidad inmediata de vivienda en la región se situaría en torno a 218.000 unidades.
Este desequilibrio se produce en un contexto en el que el ritmo de inicio de producción se sitúa cerca de las 18.000 viviendas anuales, una cifra insuficiente para absorber la creación de nuevos hogares y reducir la presión sobre los precios y la accesibilidad.
Las previsiones realizadas mediante la herramienta LandCam, desarrollada por Atlas Real Estate Analytics en colaboración con ASPRIMA, apuntan a que los 44 desarrollos urbanísticos actualmente en tramitación podrían generar suelo para 369.000 viviendas. Estos ámbitos tendrían capacidad para albergar a más de un millón de habitantes y se localizan mayoritariamente en el sur de la región.
El análisis de ASPRIMA señala que el mercado residencial madrileño combina varios factores que explican el aumento de la demanda, entre ellos el crecimiento demográfico impulsado por flujos migratorios, un mercado laboral dinámico y niveles de renta per cápita elevados. A ello se suma la disponibilidad de suelo urbanizable susceptible de transformarse en vivienda, en particular destinada a segmentos asequibles.
El informe apunta que la materialización de este potencial dependerá de la capacidad para acelerar la puesta en carga de suelo, avanzar en la modernización normativa y administrativa y alinear financiación e industrialización con el ritmo de producción necesario para ampliar la oferta residencial.