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El norte gana peso como destino de segunda residencia

Redacción Observatorio Inmobiliario |
El norte gana peso como destino de segunda residencia

Los municipios de la cornisa cantábrica están reforzando su posición dentro del mercado residencial español como destinos de segunda residencia y estancias prolongadas, en un contexto marcado por cambios en los patrones de movilidad, trabajo y uso de la vivienda.

Factores como veranos más moderados, calidad ambiental, disponibilidad de servicios durante todo el año y mejora de la accesibilidad están ampliando el perfil de demanda hacia públicos diversos en edad, procedencia y nivel de renta. La tendencia se extiende a distintas localidades de Galicia, Asturias, País Vasco y, especialmente, Cantabria, donde en los últimos ejercicios se han registrado saldos migratorios positivos en un escenario nacional de elevada movilidad residencial.

Para Carlos de Almeida, director comercial de obra nueva en CBRE, “la demanda residencial está cada vez más condicionada por criterios de calidad de vida y uso flexible de la vivienda, lo que posiciona estos municipios de costa en la tendencia de la segunda residencia”.

En Cantabria, esta dinámica se refleja en municipios costeros de tamaño medio donde confluyen segunda residencia, estancias prolongadas y, en algunos casos, residencia permanente. En este marco, Noja destaca como uno de los destinos consolidados del litoral oriental cántabro, con una oferta de servicios estable, una marcada identidad residencial y un entorno natural protegido que condiciona un crecimiento contenido.

En este contexto se enmarca el inicio de Noja Residencial, una nueva promoción situada a escasos metros de la playa de Trengandín y próxima al núcleo urbano, cuya comercialización en exclusiva gestiona CBRE. El proyecto se localiza en una zona consolidada, con acceso a equipamientos, comercio y servicios, y plantea un desarrollo de escala moderada integrado en el tejido urbano existente.

La actuación contribuye a incorporar nueva oferta en un entorno donde el crecimiento está limitado por condicionantes ambientales y urbanísticos. Más allá del caso concreto de Noja, este tipo de desarrollos refleja una transformación más amplia del mercado residencial en el norte de España, donde enclaves tradicionalmente asociados al turismo estacional están adquiriendo mayor peso como alternativa residencial estable.