Los costes directos de construcción en edificación residencial cerraron 2025 con un incremento interanual del 5,46%, hasta alcanzar los 185,42 puntos, según el Índice de Costes Directos de Construcción elaborado por ACR. El indicador retoma así la tendencia alcista que ha caracterizado la última década, tras la moderación registrada en 2023.
El índice se calcula a partir de los precios de los materiales, su elaboración y la mano de obra necesaria para su instalación, conceptos que representan aproximadamente el 80% del coste total de una obra. Los datos corresponden a precios pagados en edificaciones residenciales en la Comunidad de Madrid a cierre de 2025.
Guillermo Jiménez, director general de ACR, atribuye la subida principalmente al incremento del coste laboral y al encarecimiento de determinados materiales. “Entre los factores que han generado esta subida, cabe destacar el coste de la mano de obra, que sigue creciendo, alimentado por la ya conocida escasez de profesionales cualificados y el aumento de la demanda de personal debido al incremento de nuevas obras iniciadas”, explica. “A ello hay que sumar el encarecimiento de materiales clave, como el acero corrugado”, añade.
Por partidas, el mayor aumento en 2025 se registró en movimiento de tierras (+18,75%), seguido de falsos techos y revestimientos (+8,96%) y fontanería y saneamiento (+8,28%). La única categoría que experimentó un descenso fue carpintería de madera (-0,36%).
En perspectiva histórica, tras la caída del 2,4% en 2020 por la crisis sanitaria, los costes repuntaron con fuerza en 2021 (+19%) y 2022 (+12,7%). En 2023 se produjo una ligera corrección (-0,9%) y en 2024 volvieron a crecer, tendencia que se consolida en 2025.
Previsiones para 2026
La compañía anticipa que la presión sobre los costes continuará. “Es probable que los precios de las materias primas continúen registrando incrementos, en un contexto todavía marcado por la volatilidad de los mercados y por las incertidumbres derivadas del escenario geopolítico”, señala Jiménez. A ello se suma el aumento de proyectos iniciados, que puede intensificar los problemas de disponibilidad de personal en determinadas especialidades.
Según el directivo, la falta de profesionales cualificados no solo impacta en los costes, sino también en los plazos. “La falta de profesionales cualificados continúa siendo uno de los principales condicionantes para el sector, que no solo afecta directamente al encarecimiento de los costes, sino que también ralentiza la puesta en marcha de nuevos proyectos, ampliando la brecha entre oferta y demanda y agravando, por tanto, el problema de acceso a la vivienda en España”, afirma.
Industrialización como vía de ajuste
En este contexto, ACR apunta a la construcción industrializada como alternativa para incrementar la capacidad productiva. Según la compañía, este modelo permite ejecutar proyectos con aproximadamente la mitad de personal en obra respecto a la construcción tradicional y reducir en torno a un 30% los plazos de ejecución.
Jiménez sostiene que la industrialización puede contribuir también a mejorar las condiciones de seguridad y salud en obra y facilitar la atracción de talento. “Desde ACR creemos firmemente en un cambio de paradigma en la construcción, una evolución hacia formas de construir más industriales. Hemos llevado a cabo 10 obras industrializadas, con cinco sistemas diferentes, entre los que destacan dos edificios construidos con el sistema híbrido de madera CREE Buildings, del que somos partner en España”, indica.
El Índice de Costes Directos de Construcción de ACR se elabora desde 2015. En su última actualización se ha incorporado el coste de las instalaciones al análisis, lo que ha implicado una revisión retrospectiva de algunos datos publicados en ejercicios anteriores.