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El 93% de los inversores cree que la tecnología mejora la rentabilidad de las oficinas y hoteles

Redacción Observatorio Inmobiliario |
El 93% de los inversores cree que la tecnología mejora la rentabilidad de las oficinas y hoteles

El diseño de los espacios de trabajo gana peso como factor de creación de valor para los activos inmobiliarios. Así lo recoge el informe Global Design Perspectives 2026 de JLL, según el cual el 93% de los inversores considera que la integración de tecnología en los espacios de trabajo se traduce en una mayor rentabilidad.

El estudio también señala que la mayoría de los inquilinos, con independencia del sector en el que operan, está dispuesta a asumir rentas más altas por espacios con tecnología integrada. Por segmentos, los porcentajes más elevados corresponden a los inquilinos de oficinas, con un 54%, y a los de activos hoteleros, con un 56%.

Esta lectura se enmarca en una de las cuatro tendencias de diseño que, según la consultora, marcarán 2026: la preferencia por espacios flexibles. En un contexto de incertidumbre, el 88% de las organizaciones a escala global sitúa la agilidad en la planificación empresarial entre sus principales objetivos. El diseño evoluciona desde soluciones de mobiliario a corto plazo hacia configuraciones plug-and-play e infraestructuras modulares capaces de permitir reconfiguraciones completas del espacio interior en periodos de hasta tres meses.

Según Guzmán de Yarza, Global Design Strategy Lead de JLL Design para EMEA, “el diseño es una palanca de valor estratégico y resiliencia operacional”. En su opinión, el valor de un espacio de trabajo ya no se mide solo por su superficie, sino por su capacidad para combinar tecnología, flexibilidad y conexión humana con resultados medibles.


Espacios analógicos frente al avance digital

El informe identifica además otras tres tendencias que acompañan a esta evolución: la relevancia de la conexión humana en la era de la IA, la personalización de las experiencias y el diseño orientado a resultados mediante espacios conectados.

En relación con la primera, JLL detecta que el avance de la digitalización está impulsando una demanda creciente de “espacios analógicos”. El 61% de los consumidores busca áreas de “desintoxicación digital”, lo que, según la firma, abre paso a entornos que favorezcan el contacto con la naturaleza y mejoren el rendimiento cognitivo y el bienestar mediante criterios de neurodiseño.

Esta tendencia se traducirá, de acuerdo con el informe, en una mayor presencia de materiales y elementos táctiles, así como en más recursos acústicos y de iluminación orientados a mejorar la experiencia sensorial y las condiciones de concentración.


Diferencias generacionales en la adopción tecnológica

En el ámbito de la personalización, JLL sostiene que la evolución tecnológica está modificando las expectativas de los usuarios. El 63% de la población mundial considera que la inteligencia artificial mejorará de forma significativa las experiencias, gracias a servicios más personalizados.

No obstante, la percepción varía en función de la edad. El mayor nivel de aceptación se registra entre los 25 y los 34 años, con un 71%, se mantiene elevado hasta los 44 años y desciende a partir de los 55, hasta situarse en el 26% entre los mayores de 64 años. Para la consultora, esta diferencia refleja que los perfiles más jóvenes demandan entornos más tecnológicos y personalizados, mientras que las generaciones de más edad siguen valorando en mayor medida la atención humana tradicional.


Del espacio individual al rendimiento colectivo

La cuarta tendencia que recoge el informe apunta a un cambio de enfoque: del diseño pensado para actividades individuales a sistemas conectados orientados a resultados. Según JLL, existe una desconexión entre lo que las empresas priorizan y lo que los trabajadores consideran valioso en un entorno laboral. Mientras las compañías sitúan el foco en la productividad y en las reuniones programadas, los empleados asocian el entorno ideal a factores como la posibilidad de recargar energías, inspirarse o estimular la creatividad.

A partir de esta divergencia, la consultora prevé que en 2026 las empresas pondrán más atención en la forma en que los equipos contribuyen a los resultados del negocio. Para ello, ganarán peso los espacios conectados que faciliten el trabajo en grupos pequeños, vinculados a una mayor agilidad en la toma de decisiones.

JLL también anticipa una mayor presencia de los llamados “espacios intermedios” y un avance en la medición del retorno de inversión de los entornos de trabajo no tradicionales, mediante métricas más amplias que incorporen variables como el desempeño de los equipos, el capital social o la experiencia global de los profesionales.