La tasa de ahorro de los hogares cerró 2025 en el 12% de la renta disponible bruta, siete décimas por debajo del ejercicio anterior, en un contexto en el que el gasto de las familias avanzó con más intensidad que sus ingresos. Los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística reflejan que el consumo final de los hogares ascendió a 937.447 millones de euros, un 6,2% más, mientras la renta disponible bruta aumentó un 5,3%, hasta 1.064.458 millones.
Ese desajuste entre el ritmo del consumo y el de la renta moderó el ahorro agregado de las familias, que se situó en 128.126 millones de euros, un 0,6% menos que en 2024. Aun así, los hogares mantuvieron capacidad de financiación, aunque esta se redujo un 22,3% en tasa anual, hasta 48.664 millones de euros.
En términos trimestrales, el INE sitúa la tasa de ahorro de los hogares en el 16% de la renta disponible en el cuarto trimestre de 2025, frente al 17,1% del mismo periodo del año anterior. Una vez eliminados los efectos estacionales y de calendario, la ratio quedó en el 11,9%, una décima menos que en el trimestre precedente.
La estadística, incluida en las Cuentas Trimestrales no Financieras de los Sectores Institucionales, refleja una pérdida de peso del ahorro familiar tras los niveles registrados en ejercicios anteriores y aporta además una referencia útil para leer el arranque del mercado residencial en 2026. Según los datos del INE, en enero se inscribieron 57.489 compraventas de vivienda, un 5% menos interanual, mientras que la constitución de hipotecas sobre vivienda aumentó un 6,3%, hasta 40.273 préstamos. Ambas magnitudes dibujan un contexto en el que las familias disponen de menos margen de ahorro, pero siguen sosteniendo el acceso a la compra a través de un mayor recurso a la financiación.