La nueva normativa europea en materia europea es ambiciosa y desafiante. Por eso, Mara R. Hermida, technical development manager de BREEAM España, destaca para sus clientes tener los activos certificados con este sello internacional ha facilitado el cumplimiento con hojas de ruta como la Taxonomía. Cumplir con los requisitos de este certificado facilita el acceso a mejores condiciones de financiación. BREEAM ha aprobado anexos específicos sobre obras de acondicionamiento o centros de datos.
¿Cómo está contribuyendo el impulso de la Taxonomía europea a afianzar el crecimiento de sellos como BREEAM?
Mara R. Hermida: El lanzamiento de la Taxonomía europea puede haber sido un estímulo para que algunos actores del mercado, que todavía no tenían la sostenibilidad en su radar, se hayan planteado un cambio y se apoyen en BREEAM, o en otros sellos de certificación, para iniciar ese nuevo camino.
Para nuestros clientes, el hecho de tener sus activos certificados con BREEAM les ha facilitado el cumplimiento de la Taxonomía.
La nueva normativa europea es muy ambiciosa y necesaria, pero a la vez muy compleja, incluso para los agentes que trabajamos diariamente en sostenibilidad. En ese sentido, desde BREEAM ES hemos desempeñado un papel pedagógico muy importante, ayudando tanto a nuestros clientes como a los asesores BREEAM ES a interpretar los criterios de la Taxonomía, mediante la publicación de documentación que les permite optimizar sus esfuerzos y recursos.
¿Qué impacto observan que está teniendo la Directiva de Eficiencia Energética Europea?
M.H: La Directiva de Eficiencia Energética Europea ha marcado la hoja de ruta que establece los objetivos de eficiencia energética, que poco a poco se han ido transponiendo a nuestra normativa.
En estos momentos, se está trabajando en la transposición al Código Técnico de la Edificación de la última Directiva publicada en 2024. Como novedad, esta norma amplía su ámbito de actuación con el objetivo de promover la rehabilitación energética, la movilidad sostenible y el aprovechamiento de las fuentes de energía renovables, con un foco especial en los hogares vulnerables y en aquellos afectados por la pobreza energética.
Todas estas cuestiones no son nuevas para nuestros clientes, ya que son aspectos abordados por BREEAM desde sus inicios. Nuestro leitmotiv es ir siempre por delante de la normativa y con ese objetivo trabajamos cada día.
En un entorno en el que se está poniendo en duda la necesidad de seguir avanzando en materia de sostenibilidad, ¿Qué se puede hacer desde BREEAM para que no se levante el pie del acelerador en esta materia?
M.H: La situación geopolítica no ayuda y la confusión generada por la simplificación del paquete Ómnibus ha frenado ese impulso o estímulo.
BREEAM ya estaba aquí cuando no se hablaba de sostenibilidad y la situación actual no impedirá que sigamos trabajando en nuestra misión: fomentar un entorno construido mejor y más sostenible. Si la regulación no contribuye a este objetivo, nosotros seguiremos trabajando como lo hemos hecho hasta ahora.
¿Está siendo verdaderamente cada vez más fácil financiar las obras que ayudan a mejorar la eficiencia energética de los edificios y promover activos más sostenibles?
M.H: Las principales entidades financieras de nuestro país y del mundo son conscientes de la necesidad de impulsar proyectos realmente sostenibles y, además, tienen sus propias estrategias ESG corporativas, por lo que todos ofrecen mejores tipos de interés y conceden más financiación para las llamadas hipotecas verdes o para proyectos inmobiliarios que acrediten su sostenibilidad. En este sentido, el uso de BREEAM está presente en multitud de pliegos de condiciones de entidades financieras como garantía de que el proyecto financiado será sostenible.
También hay fondos privados que ponen la misma condición, lo que demuestra, de nuevo, que la sostenibilidad no es solo necesaria desde el punto de vista ambiental, sino que también es económicamente rentable.
“El uso de BREEAM está presente en multitud de pliegos de condiciones de entidades financieras como garantía de que el proyecto financiado será sostenible”
Los profesionales del sector están cada vez más concienciados de la importancia de certificaciones como BREEAM. ¿Esa concienciación se está trasladando al usuario?
M.H: Hay estudios de terceros que demuestran que la gente está cada vez más concienciada con la necesidad de fomentar hábitos y productos sostenibles, pero trasladar el valor diferencial de un activo sostenible sigue siendo uno de nuestros mayores retos. BREEAM tiene una base puramente científica y técnica; esto implica una garantía para los profesionales del sector, pero también dificulta la comunicación de la metodología en un tono coloquial para las personas que no estén familiarizadas con los conceptos técnicos.
Por nuestra parte, hemos desarrollado iniciativas orientadas a que cualquier persona entienda, a grandes rasgos, qué fomenta BREEAM. Por ejemplo, SIMAlab, una vivienda que presentamos hace unos años en SIMA para que la gente pudiera tocar y sentir en primera persona la experiencia de estar en un entorno sostenible. A través de sencillos experimentos, como la comparación entre un grifo de bajo caudal y uno convencional o entre una pared con aislamiento y otra que no lo tiene, conseguimos que los visitantes comprendieran, de un modo práctico, la utilidad de las medidas que promueve nuestra metodología.
¿Cómo se está perfeccionando el nuevo anexo técnico en materia de acondicionamiento? ¿Qué utilidad va a tener? ¿A quién va dirigido? ¿Qué beneficios tiene?
M.H: El nuevo Anexo Técnico de Acondicionamiento ya está completamente operativo y es consecuencia de escuchar al mercado y adaptar nuestra metodología a una necesidad cada vez más demandada. Se ha desarrollado para adaptar la certificación a proyectos de reforma interior que no implican intervenciones estructurales significativas.
Está dirigido, principalmente, a promotores, propietarios, inquilinos, consultores y equipos de diseño que acometen reformas en oficinas, retail, hoteles, centros educativos u otros activos en explotación. Con su uso estos agentes obtendrán una evaluación más ajustada al proyecto, mayor flexibilidad metodológica, mejora del comportamiento ambiental del activo, optimización energética y un incremento del valor y posicionamiento ESG del inmueble.
¿Qué retos plantean activos tan en auge cómo los centros de datos en materia de eficiencia energética y cómo ayuda BREEAM a afrontarlos?
M.H: Los centros de datos se han convertido en un activo estratégico, pero también en uno de los más exigentes desde el punto de vista energético. Su elevada y continua demanda de electricidad, especialmente para alimentación de equipos y sistemas de refrigeración, plantea retos relevantes en términos de eficiencia, gestión de recursos y reducción de huella ambiental. Además, el crecimiento acelerado del sector incrementa la presión regulatoria y la necesidad de demostrar el comportamiento ambiental con datos verificables.
En este contexto, BREEAM ES ha creado otro Anexo Técnico específico para los centros de datos. De esta mantera, nuestra metodología ayuda a afrontar estos desafíos mediante un enfoque adaptado a este tipo de infraestructuras y que permite integrar criterios de sostenibilidad desde el diseño hasta la operación.
BREEAM facilita evaluar y mejorar la eficiencia energética, optimizar sistemas e infraestructuras, y acreditar de forma independiente el rendimiento ambiental del activo. De este modo, no solo ayuda a reducir impactos, sino que también refuerza el posicionamiento ESG y la transparencia ante inversores y operadores en un sector especialmente intensivo en consumo energético.