José Almagro

Director general de Sto Ibérica

 Más de la mitad de la población mundial vive actualmente en zonas urbanas. Una cifra que, tal y como estima un nuevo informe de la ONU, aumentará un 13% de cara a 2050. Ante este incremento, la preocupación por las emisiones y el gasto energético de los edificios, culpables de aproximadamente el 40% de la contaminación en las grandes ciudades, se ha convertido en uno de los puntos de interés de la agenda nacional, europea e internacional.

Un claro ejemplo lo encontramos en la directiva europea que, desde enero de este mismo año, obliga a todos los países de la región a que la totalidad de sus edificios públicos de obra nueva sean de consumo casi nulo (ECCN), y a que partir de 2021 cumplan también este criterio el resto de nuevas construcciones. Una exigencia que, sin embargo, todavía tiene varios retos por enfrentar en nuestro país.

El primero de ellos se fundamenta en la necesidad de superar las barreras sociales, tecnológicas y climatológicas que dificultan a los países del sur de Europa el desarrollo de este tipo de construcciones. La escasa formación de prácticamente todos los agentes con respecto al concepto e implementación de los ECCN, o la limitación adicional de los cambios de estación propios en estas zonas, son algunos de los obstáculos que países como España deberán superar.

A esto se suma el gran reto de conseguir una coherencia en la normativa española para que el sector de la edificación sostenible se consolide. Para empezar, a través de la regulación adecuada de los Edificios de Consumo Casi Nulo en la inminente (y tardía) aprobación del Código Técnico de la Edificación. En este documento, no solo deberán incluirse todos los criterios relacionados con la operación, mantenimiento y sostenibilidad de las edificaciones, sino también fijar una definición más completa de lo que se entiende por ECCN, incluyendo algunos conceptos olvidados (a la par que importantes), como el confort térmico, ambiental y acústico de las viviendas.

A lo anterior se une la casi obligatoriedad de considerar las medidas de eficiencia energética en edificios como un punto fundamental para conseguir los objetivos en la lucha contra el cambio climático. Y es que, el pasado 22 de febrero, el Gobierno presentaba el anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética (LCCTE), ahora en fase de participación pública, y, dentro de este documento, se dejaba finalmente fuera de juego el capítulo enfocado a la “Eficiencia energética en materia de urbanismo y edificios”, que sí se había contemplado en el borrador previo. ¿Cómo vamos a alcanzar los objetivos de eficiencia energética planteados si no se tiene en cuenta al sector de la edificación?

Para finalizar, queda como remache a tanta ambigüedad la interpretación del término “Casi”, el cual según la RAE significa: “no totalmente, pero faltando poco para ello”. Sumando la habitual habilidad para la interpretación de la normativa técnica a la mejor conveniencia de cada uno de los agentes de la edificación, junto a la redacción del térmico “Casi”, se atisba un resultado difícil de estimar.

En definitiva: la Directiva de la Unión Europea establece un antes y un después en la forma de pensar, diseñar, construir y habitar, convirtiendo en obsoletas la mayoría de las técnicas y formas de construir utilizadas hasta la actualidad y dando paso a un nuevo edificio basado en una eficiencia energética muy elevada, mayor confort para los usuarios y reducción a casi cero de las emisiones de CO2. Por tanto, el único camino para conseguir que este ideal constructivo se haga realidad en España es fomentar la formación y la innovación constante mediante el uso de nuevos sistemas, materiales e instalaciones, y, sobre todo, a través de la difusión del conocimiento. Las herramientas ya las tenemos, solo hace falta un buen ataque para demostrar que la tecnología de la que disponemos está muy por delante de lo que en nuestro país se “quiere” legislar. [ ]

 N.º 97 – Marzo – Abril 2019