Leyre Octavio de Toledo

Directora Ejecutiva División Arquitectura, Savills Aguirre Newman

La sostenibilidad de los edificios de oficinas se ha convertido en un factor clave de diferenciación y responsabilidad social corporativa, hasta tal punto que muchas empresas sólo buscan activos e implantan sus sedes en edificios con certificación sostenible.

Así lo podemos afirmar desde Savills Aguirre Newman, donde percibimos de primera mano el pulso del mercado desde todos los ángulos y fases del ciclo inmobiliario, desde inversión y comercialización o valoración, a arquitectura, project management, sostenibilidad o facility management.

Hasta hace poco tiempo la sostenibilidad no se valoraba porque era una característica intangible que implicaba invertir en costosas tecnologías y materiales, afianzando la percepción general de que lo “verde” era más caro y accesorio. Con esta conclusión, un inversor descartaba invertir tiempo y dinero en una certificación al considerarla un sello sin más.

Afortunadamente, el concepto actual de sostenibilidad va mucho más allá, porque además de ser energéticamente eficiente y garantizar un bajo impacto ambiental en todo su ciclo de vida, un edificio sostenible persigue garantizar el confort y la salud y el bienestar de sus usuarios y además, ser rentable. El concepto de las tres patas de la sostenibilidad: económica, social y ambiental, está asumido. Con la aparición de los certificados de sostenibilidad, que evalúan la eficiencia energética, el confort interior y el impacto ambiental del edificio en todo su ciclo de vida, se está demostrando que la construcción sostenible es medible y rentable en términos económicos.

Un edificio sostenible permite aumentar su valor en el mercado, implica mayores rentas, mayor ocupación y calidad de los arrendatarios, así como mayor visibilidad y menores riesgos en la comercialización.

Los edificios certificados consiguen consumir un 30-70% menos de energía y hasta un 50% menos de agua. Además, facilita la gestión del inmueble reduciendo gastos operativos de consumos de explotación.

A los beneficios económicos hay que añadir los derivados de la mejora de las condiciones de salud y confort de los usuarios. Trabajar en una oficina sostenible implica estar en un edificio que reúne las mejores condiciones de salud y confort. Significa tener la temperatura adecuada y respirar un aire limpio que esté bien filtrado. Significa que los materiales de construcción y del propio mobiliario no sean tóxicos para las personas ni para el medio natural. Supone trabajar con abundante luz natural, vistas al exterior y sentirse en conexión con la naturaleza, que puede estar presente en jardines y patios o en el mismo interior del espacio de trabajo. Está demostrado que todo ello mejora la productividad de las personas que trabajan en oficinas y por tanto incide directamente en la satisfacción de las personas y de las empresas en el uso de un determinado espacio de trabajo.

SIEMPRE MEJOR DESDE EL PRINCIPIO

En nuestro equipo de Project Management tenemos todo esto presente a la hora de acompañar a una propiedad en un proceso de inversión, analizando todas las opciones desde las fases iniciales en las que se establecen los objetivos y parámetros principales de una búsqueda, promoción, implantación o puesta en valor de un activo, hasta las fases de puesta en marcha y gestión del activo.

Tenemos como objetivo sacar el máximo provecho al presupuesto destinado en cada caso, teniendo en cuenta factores como demanda, ubicación o competencia en área de influencia para rentabilizar la inversión que se va a realizar. La sostenibilidad no sólo se basa en técnicas y tecnologías punteras, sino sobre todo en buscar estrategias inteligentes, teniendo en cuenta que el 70% de las decisiones asociadas con los impactos ambientales se toman durante el primer 10% del proceso de diseño. Si la sostenibilidad se integra en el proceso durante las primeras etapas en lugar de realizarse como un esfuerzo de último momento, no requerirá de una inversión adicional significativa.

Los mayores retos para las oficinas sostenibles están en los edificios existentes, que con el paso del tiempo han quedado obsoletos al ser ineficientes energéticamente y no estar preparados para las nuevas exigencias de confort, flexibilidad, imagen y funcionalidad que requieren las empresas para sus espacios de trabajo de hoy en día.

Tras años de experiencia en los que hemos acompañado a muchos propietarios y usuarios en el diseño y construcción de sus espacios de trabajo, sabemos que para hacer proyectos sostenibles hay que pensar y tomar decisiones de manera integral, buscando sinergias y colaboración entre distintas disciplinas, para conseguir los mejores resultados a todos los niveles. Por eso nuestra forma de pensar los espacios con criterios de sostenibilidad impacta también en el mejor aprovechamiento de los metros cuadrados, en la adecuación de los espacios a las nuevas formas de trabajar y en el confort de los usuarios.

Nuestro punto fuerte es que la sostenibilidad queda integrada en nuestra forma de gestionar y desarrollar proyectos; los equipos de Project Management y los de Diseño tienen en cuenta siempre las mejores prácticas, nuestros ingenieros buscan la mejor opción posible en relación coste-eficacia y nuestra área de Sostenibilidad y Medio Ambiente da soporte en todo momento. Al estar todo el proceso integrado cubriendo todas las áreas de construcción sostenible, podemos realizar la consultoría de certificación LEED, BREEAM, y WELL, simplificando la interlocución durante el proceso de obra y ofreciendo agilidad y resultados a nuestros clientes.

Cuando los proyectos siguen estas pautas, es muy fácil que el sobrecoste de sostenibilidad sea mínimo o incluso inexistente, como hemos conseguido ya en varios proyectos que han obtenido sello de sostenibilidad.

La arquitectura sostenible debe evolucionar para que sea la única arquitectura posible, porque la sociedad en conjunto debe ser responsable del entorno que construimos y el impacto que dejamos en el medio natural. Para ello debemos concienciarnos todos, no solo los profesionales del sector, sino también los propios clientes y la administración pública, que cada vez es más exigente con la normativa de construcción.

“Las empresas no se acercan a la sostenibilidad porque se trata de un asunto interesante o agradable, sino para aumentar sus beneficios e identificar nuevas oportunidades para mejorar.” (Gregory Githens, PMP, consultor y formador en Catalyst Management Consulting). [ ]

N.º 97 – Marzo – Abril 2019