Sector de las oficinas en Europa: la pandemia y el teletrabajo tienen un impacto desigual

Scope oficinas.jpg Rigel Patricia Scheller, analista de Scope.

El efecto de la COVID-19 sobre las oficinas sería mayor en aquellos países con un importante volumen de espacios de oficinas en construcción


El confinamiento de los ciudadanos en sus domicilios para contener la COVID-19 ha cambiado su forma de comprar, socializar, estudiar y trabajar, con repercusiones a largo plazo en los mercados inmobiliarios. Sin embargo, la gravedad del impacto en los inmuebles de oficinas está menos clara.

Rigel Patricia Scheller, analista de Scope, ha analizado cómo ha podido afectar la pandemia en los espacios de oficinas de Europa. En este sentido, destaca que mientras que la repercusión en algunos países podría ser limitada debido a la tendencia preexistente del trabajo a distancia, el impacto podría ser más fuerte en los países con un importante espacio de oficinas en construcción, mucha desocupación y menor volumen del teletrabajo antes de la pandemia.

La creciente tendencia del trabajo a distancia también tendrá un impacto desigual entre los tipos de edificios. Los locales de alta calidad, modernos y flexibles que los propietarios pueden adaptar más fácilmente a las nuevas exigencias del mercado seguirán siendo demandados. Las empresas inmobiliarias cuyas carteras se inclinan hacia este tipo de activos de grado A se librarán de cualquier efecto adverso a largo plazo sobre la calidad crediticia. Sin embargo, otras empresas serán más vulnerables a la disminución de los ingresos por alquiler y de las valoraciones.

La experta distingue tres factores que mitigan el riesgo de grandes cambios en los inmuebles de oficinas en Europa. En primer lugar, la pandemia ha acelerado una tendencia preexistente en lugar de crear una nueva tendencia hacia acuerdos laborales más flexibles para el personal que trabaja en oficinas.

En segundo lugar, en algunas ciudades y regiones, como los países nórdicos, el trabajo desde casa ya era una práctica relativamente común antes de la crisis sanitaria. Cualquier alteración del mercado inmobiliario de oficinas será menos pronunciada allí que en lugares donde la pandemia está provocando un cambio más fundamental en los patrones de trabajo.

Los mercados de oficinas de las ciudades más importantes de Europa han demostrado ser resistentes, registrando modestos aumentos en las tasas de espacios disponibles el año pasado: París (+0,8%), Berlín (+0,9%) y Ámsterdam (+0,2%). La ocupación y los alquileres podrían seguir bajo presión en las ciudades con mayores tasas de desocupación antes de la pandemia, como Madrid (9%) o Bucarest (10%), y con niveles relativamente bajos de teletrabajo.

Algunas urbes de Europa Central y del Este tienen altas tasas de desocupación, como Varsovia (11%) y Budapest (8,1%), bajas tasas de trabajo a domicilio y una rica oferta. En Budapest, la oferta prevista hasta 2024 representa el 20,9% del parque de oficinas existente; en Varsovia, el 15,5%, frente a una media del 6% en Europa, según AEW Research.

Por último, existen razones que limitarán, si no compensarán, el impacto del trabajo a distancia en la demanda de espacio de oficinas. Según Scheller, las oficinas de prestigio seguirán siendo importantes para la marca de la empresa y como lugar de encuentro con clientes y socios comerciales, como lo era antes de la COVID-19.

Los empresarios también se centrarán en mejorar el entorno de trabajo de la empresa para animar a los empleados a volver a las oficinas, contratar y retener al personal cualificado, así como cumplir los probables nuevos requisitos de salud y seguridad para una ocupación de oficinas menos densa.

Además, el mercado europeo de oficinas se caracterizaba por una mayor demanda que oferta antes de la pandemia y la tendencia a trabajar desde casa podría simplemente hacer que la demanda se ajuste más a la oferta a medio plazo.