• Para 2019, se estima un crecimiento en una horquilla de entre un 3% y un 6%

  • La edificación pasa a ser el principal motor de la construcción por el estancamiento y desaceleración en la ejecución de la obra pública

Cemento 15 de marzo de 2019.- El consumo de cemento en España ha cerrado 2018 con un crecimiento del 8%, lo que sitúa la demanda doméstica del pasado año en torno a los 13,4 millones de toneladas, según el Barómetro del Cemento, elaborado por el departamento de Estudios de Oficemen. Este incremento se sitúa en línea con las previsiones de la patronal cementera al cierre del primer semestre del pasado año, cuando ya se auguraba una caída respecto a los crecimientos de dos dígitos alcanzados en 2017. Del mismo modo, para 2019, el Departamento de Estudios de Oficemen, prevé un crecimiento entre el 3 y el 6%.

“2018 ha sido un año atípico, con altibajos en el crecimiento, que ha pasado de los dos dígitos con los que inició el año, rozando el 12%, a cerrar con tan solo un 8% de incremento, lo que supone un crecimiento de apenas un millón de toneladas en valores absolutos, manteniéndonos en niveles del año 1967”, explica el presidente de Oficemen, Jesús Ortiz.

La edificación supera a la obra civil en el consumo de cemento

Según los últimos datos disponibles, en el tercer trimestre de 2018 se ha revertido la tendencia en la serie histórica y el destino principal del consumo de cemento es la edificación (que alcanza un 55%, incluyendo la vivienda y la edificación no residencial), mientras que la obra civil pasa a suponer tan solo un 45%. “Más allá de la progresiva recuperación de la vivienda, la causa de este giro es que la obra civil, principal segmento en volumen de construcción y destino del consumo de cemento, ha perdido peso en los últimos 10 años y absorbe menos de 6 millones de toneladas de cemento, cuando un nivel normal de actividad se situaría en el doble, en torno a los 12 millones”, explica Jesús Ortiz.

Cemento 2

En 2018, el gasto del presupuesto destinado a infraestructuras de la Administración General del Estado fue el más bajo de los últimos 25 años, por debajo de los 6.000 millones, que contrastan con la media de 8.600 millones mantenida en dicho período. “Esta situación está deteriorando el parque de infraestructuras actual, que está quedando desfasado, al margen de que aún existen obras prioritarias en transporte, agua y medio ambiente que es necesario acometer por su importante valor socioeconómico. Por poner solo un ejemplo, las infraestructuras pendientes en cercanías, metro y vías urbanas proporcionarían un ahorro en desplazamientos de 120.000 horas/día”, explica el presidente de Oficemen.