Daniel Cuervo

Director gerente de ASPRIMA

Los pilares fundamentales sobre los que se deben realizar los cambios estructurales que necesita el sector inmobiliario para fortalecer su estabilidad y consolidar su elevada profesionalización pasan por el diálogo y el consenso de todos los actores de la industria con los políticos, reguladores y Administraciones Públicas, especialmente, local y autonómica.

En este sentido, dotar al sector de una seguridad jurídica real y factible es una necesidad urgente que, desde hace tiempo, el sector en su conjunto viene reclamando. Sin la imperiosa necesidad de una seguridad jurídica dentro del sector es muy complicado desarrollar políticas efectivas que se alejen de las medidas cortoplacistas que tradicionalmente han destacado en la regulación de la industria.

Cabe destacar cómo el desarrollo de marcos normativos estables y flexibles son la única hoja de ruta acertada para atender a las necesidades de los consumidores, sobre todo las de las generaciones más jóvenes, ya que son estas las que mayores dificultades encuentran a la hora de acceder al mercado inmobiliario. Aunque es cierto que los niveles de desempleo o empleo precario están relacionados con los bajos índices de emancipación actuales, la ausencia de políticas que favorezcan la oferta de vivienda social es otra de las grandes barreras que dificulta el acceso a una vivienda, tanto en alquiler como en compra, por parte de los jóvenes españoles.

En este contexto, tanto actores del sector como las distintas Administraciones Públicas debemos trabajar conjuntamente y en la misma dirección para favorecer la puesta en práctica de políticas que incrementen la oferta de vivienda social y asequible a través de la colaboración público-privada, así como mediante el desarrollo de incentivos fiscales e incluso ayudas a parte de la población joven más desfavorecida, que faciliten el acceso a una vivienda.

Otra de las facetas esenciales en la que se debe trabajar de forma conjunta y cuya responsabilidad directa recae en las Administraciones local y autonómica es la agilización de los plazos de licencia de obra y de primera ocupación, plazos que en la actualidad son, sin duda alguna, excesivos y que perjudican por igual tanto a promotores como a consumidores.

El fuerte compromiso que el sector mantiene con los jóvenes es el que nos lleva también a asumir otros desafíos que se nos presentan. En este sentido, trabajamos diariamente para escuchar y atender las demandas actuales de la sociedad. Los consumidores de hoy se muestran cada vez más comprometidos por la sostenibilidad medioambiental. Por ello, empresas promotoras y constructoras apostamos por avanzar hacia un modelo de edificación más sostenible y responsable con nuestro entorno. Implementar sistemas de energía renovables con estándares de sostenibilidad y eficiencia energética son una clara prueba de ello. Y esto sin distinciones entre vivienda libre y protegida. Las nuevas tecnologías en el diseño de los proyectos como el Building Information Modeling (BIM), las nuevas fórmulas de colaboración en la planificación de las actividades en el desarrollo del proyecto en obra como Last Planner System y apostar por la industrialización y los materiales eficientes y sostenibles que se utilizan en la construcción se está convirtiendo en la tendencia general del sector inmobiliario.

No obstante, para poder seguir invirtiendo en innovación y hacer frente a los retos en materia I+D+i será necesario dotar al sector de la suficiente atracción para convertirse en una industria que sea apreciada y valorada por los futuros profesionales.

De esta manera, el papel de la Formación Profesional Dual, desde la que promover un conocimiento demandado por las empresas permitiendo la incorporación laboral inmediata, se convertirá en un aspecto clave en la entrada en el sector de los profesionales del futuro, que contribuirán a mantener los elevados estándares de profesionalización que actualmente caracterizan al sector inmobiliario de España.

Por último, nos encontramos ante un conjunto de retos y desafíos de profundo carácter trasversal y estructural. Trabajar conjuntamente tanto por parte de nuestros políticos y reguladores como por parte de los actores sectoriales será lo que permita situar al sector inmobiliario español a la cabeza de nuestros mercados homólogos europeos en profesionalidad, sostenibilidad, eficiencia, transparencia y sociabilidad. [ ] 

N.º 98 – Mayo 2019