Lola Ripollés

 Socia fundadora y miembro de la Junta Directiva WIRES

Si echamos la vista atrás comprobaremos que el diseño de oficinas de la actualidad nada tiene que ver con el de otras épocas, esas donde en vez de ordenadores había máquinas de escribir o, si vamos más allá, las estanterías estaban llenas y llenas de papeles y archivos desordenados.

Del presente al pasado del diseño de oficinas hay enormes diferencias que, más allá de la decoración y el estilo de los muebles, evidencia la nueva concepción de los espacios de trabajo. Actualmente y según se aceleran los cambios, las tendencias en el diseño de oficinas se centran en crear experiencia de usuario. Una experiencia positiva tanto para clientes como para empleados a partes iguales. Pero además, las oficinas se convierten en la carta de presentación de las empresas, el escaparate de sus valores y principalmente en la herramienta idónea para atraer y retener el talento más exigente.

Podríamos hablar mucho de la historia y la evolución del diseño de oficinas, sin embargo voy a centrarme en aquellas tendencias que a mi entender serán clave para los próximos años.

LA EXPERIENCIA DE USUARIO

El mundo del diseño de oficinas ha evolucionado de un enfoque más tradicional, orientado a la funcionalidad y a maximizar la ratio de personas/m2, a un enfoque centrado en la persona/empleado. La experiencia de usuario ha pasado a ser un lugar común para casi todos los diseñadores.

La idea de “experiencia” en el lugar de trabajo deriva del deseo de crear oficinas en las que los empleados se sientan contentos y valorados y el reto para los diseñadores de oficinas es ser capaces de traducir estos objetivos a una estética física y a un flujo entre espacios. Esta experiencia estará condicionada por múltiples factores, desde la calidad del café y de los tentempiés, hasta la posibilidad de guardar bicicletas y la calidad de la zona de duchas.

Las empresas son cada vez más proactivas a la hora de definir la experiencia de los espacios de trabajo o workplace desde la perspectiva tanto de los empleados como de los clientes.

Desde el punto de vista del diseñador, ahora deben de emplear mucho más tiempo en definir el detalle y a la vez deben de trabajar mano a mano con los empleados de manera más frecuente, par definir sus necesidades y lo que se espera del espacio de trabajo, por lo que el proceso de crear o mejorar el espacio se convierte en algo mucho más holístico. Esto puede significar por ejemplo, que ítems o elementos hasta ahora considerados una excepción como cuartos para practicar yoga, salas de masaje, zonas de juegos o esparcimiento, incluso cuartos para tocar música, se introduzcan como elementos que impactan positivamente en la experiencia general del lugar de trabajo.

Los trabajadores excelentes merecen oficinas excelentes y las compañías empiezan a creer, con mayor asiduidad, que, creando espacios maravillosos y una experiencia de trabajo acorde, atraerán y retendrán a los mejores, que además se desarrollarán y prosperarán en dicho entorno. [ ]

N.º 99 – Junio – julio 2019