José María García

MRICS. Economista

La actividad constructora ocupa un puesto relevante dentro de las cuentas nacionales de nuestro país, siendo un sector que en épocas alcistas del ciclo económico supone un peso notable dentro de la estructura del Producto Interior Bruto (PIB), pero que en etapas de crisis su peso se ve considerablemente disminuido, en una gran parte por la aportación de la obra pública al mismo.

Como se observa en el gráfico 1, la construcción anticipa de manera más abultada el descenso de actividad ya desde finales de 2006 hasta 2013, donde comienza a recuperarse hasta la actualidad. Mientras que el PIB ha llegado a registrar tasas de hasta el -3% en 2009, el Valor Añadido Bruto (VAB) del sector ha reflejado tasas del -17% un año después, arrastrando así mucho desempleo directo e indirecto. El VAB en construcción antes de la crisis suponía casi el 11% del PIB.

Así mismo, en el análisis económico se la considera una actividad intensiva en mano de obra, siendo, junto al consumo aparente de cemento en mayor grado y resto de materiales, los principales factores de costes que condicionan la evolución de los precios de venta del producto final (viviendas, industrial, hoteles, oficinas, etc.), sin tener en este caso en consideración la sensibilidad del mismo a la marcha del mercado de tipos de interés y las políticas de crédito de las entidades financieras.

En estas líneas, se expone la evolución del índice de costes de construcción que elabora el Ministerio de Fomento tres años antes del inicio de la última crisis económica de 2008 hasta diez años después.

Se trata de un sector donde, a nivel agregado, los costes fijos suelen tener un menor peso (especialmente en la obra pública) al externalizar en su mayor parte el servicio de maquinaria pesada, grúas, etc. Y, por tanto, los componentes con mayor protagonismo suelen ser la mano de obra y los consumos intermedios.

Es frecuente leer en prensa, de manera particular para el segmento residencial, por ser más común y accesible en información, cómo se incrementan los precios de la vivienda de la obra nueva y de las rehabilitaciones en ciudades como Madrid, Barcelona, zonas de costa, etc., pero en escasas ocasiones se escribe sobre la evolución de los costes, siendo éste otro de los principales componentes de la ecuación: Precio = Coste + Margen.

Según el último dato disponible que publica el Ministerio de Fomento y que corresponde al año 2017, las actividades de construcción se repartieron según el siguiente cuadro:

En esta estructura, los consumos intermedios representan la componente de más peso del proceso productivo, con el 68,1% sobre el total, seguido del coste de personal, que ocupó el 22,2%. (el 9,7% restante corresponde al Excedente Bruto de Explotación e Impuestos).

El gráfico 2 recoge la evolución de principales costes de construcción, representados en índices con base en enero del año 2015, donde puede observarse, amén de un ligero descenso durante el período 2008-2011 y 2016, incrementos importantes, tanto en el área residencial, como en el no residencial y mano de obra, impulsando, por ende, un aumento del precio del producto terminado.

Como puede comprobarse, la componente laboral por hora efectiva se ha visto incrementada en mayor medida en las zonas donde la actividad inmobiliaria es más intensa. [ ]

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N.º 97 – Marzo – Abril 2019