APCE.Juan-Antonio-Gómez-Pintado-1Juan Antonio Gómez-Pintado

Presidente APCEspaña

En la apertura del pasado Congreso Nacional de APCEspaña posicioné la innovación como uno de los retos que el sector debe atender para reducir plazos en la ejecución, ganar calidad y hacer más sostenible la industria. Pedí a los asistentes que hicieran un ejercicio de reflexión sobre el mundo que les rodea y que valorasen si realmente la innovación tendría un peso destacado en el sector. Quizás era un ejercicio con “trampa” pues claramente sólo tenemos que mirar a nuestro entorno para darnos cuenta del impacto que la innovación tiene en nuestro día a día.

La innovación no sólo ejerce de motor del desarrollo económico sino que su impacto en la sociedad es directo y las posibilidades que ofrece son infinitas.

En España, desde el año 2004, tenemos la suerte de contar con uno de los computadores más avanzados: el MareNostrum. Este supercomputador, albergado en las instalaciones del Barcelona Supercomputing Center, está plenamente dedicado a la generación de conocimiento, desde las disciplinas científicas hasta la ingeniería y la industria. ¿Se imaginan el impacto que puede tener su aplicación en la física de materiales? ¿Y el análisis que puede hacer de los dispositivos que conforman el Internet de las Cosas?

Según el informe de COTEC 2018, la inversión privada en I+D crecía un 3% en 2016, alcanzando el 54% del total de la inversión en España. De hecho en ese mismo año la inversión pública se redujo por primera vez en años. Será interesante conocer cómo evolucionan estas cifras los próximos años pero todo hace presagiar que será la inversión privada la que tome la iniciativa en cuanto a I+D en nuestro país.

Este mismo informe reflejaba que el mayor obstáculo para la innovación en nuestro país se encuentra en la falta de técnicos con niveles formativos intermedios responsables de implementar innovaciones, concretamente a la formación profesional. Este dato llama la atención si tenemos en cuenta que España cuenta con un elevado número de graduados en formación STEM (siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), superior incluso a la de países líderes en innovación como Alemania.

Nos encontramos entonces ante un nuevo panorama: un país con inversión en I+D mayoritariamente privada, con un porcentaje de graduados en STEM superior a la media europea, pero con problemas para ejecutar innovaciones en las empresas debido a la carestía de técnicos con niveles formativos intermedios.

En el caso concreto de nuestra industria, el portal Construyendoempleo. com de la Fundación Laboral de la Construcción afirmaba haber recibido un 22,5% más de ofertas de empleo en la construcción en el primer semestre de 2018, siendo albañil, alicatador, fontanero y encofrador las profesiones más demandadas. Al comenzar un nuevo ciclo alcista de producción de vivienda, los puestos que se habían destruido con la pasada crisis no se han recuperado y, si no se pone remedio, pronto nos encontraremos con un problema de no poder dar respuesta a la demanda de vivienda.

De nada valdrá la inversión en I+D+i si no somos capaces de contar con profesionales que la implementen. En esto el papel de la formación dual puede ser decisivo pues las empresas entran a formar parte del sistema educativo, promoviendo un conocimiento más allá del puramente teórico. Alemania, Austria, Suiza… cuentan ya con un sistema de formación profesional dual muy interiorizado, en el cual entre el 40% y el 70% de los jóvenes optan por esta vía. Como ven, todos ellos países donde la innovación está muy presente.

En el año 2017 APCEspaña puso en marcha junto con la Universidad Politécnica de Madrid un proyecto pionero que tenía por objetivo formar a los futuros profesionales del sector inmobiliario a través de la formación dual. Este modelo formativo, si bien en si no es novedoso pues como hemos indicado arriba ya se da en numerosos países de la Unión Europea, si resulta innovador su aplicación al sistema formativo universitario y más concretamente nuestra industria, en la cual no existe una formación específica para aquellos estudiantes que quieran graduarse en formación inmobiliaria.

Pero quizás donde la industria inmobiliaria está siendo más innovadora es en su capacidad de reinvención. Si a una industria, elijan la que quieran, se le destruye el 90% de su tejido productivo es muy probable que deje de existir. Sin embargo, la capacidad de reinvención de nuestro sector es ilimitada y, créanme, no será porque no nos ponen palos en las ruedas. A las pruebas me remito ¿o acaso conocen algún sector que tarde nueve meses de media en obtener licencias para producir? ¿O que el coste de su materia prima represente casi el 50% del precio final del producto?

No lo tenemos fácil, ni lo hemos tenido, sin embargo el sector crece al 6% representando ya el 5,1% del PIB nacional. Reinventarse es intrínseco a la innovación, pues sólo desde esa capacidad de salir de la zona de confort uno es capaz de mirar más allá y buscar nuevas soluciones. [ ]

Nº 94 – Septiembre – Octubre 2018