David Paramio

Director de Consultoría Inmobiliaria de Tinsa

El amplio y complejo sector inmobiliario es un motor en la economía mundial, en el que entran en juego muchos tipos de bienes que de forma continuada son objeto de operaciones de compraventa, arrendamiento, financiación… También recae sobre ellos la aplicación de diversos derechos reales y son parte sustancial de relaciones de explotación económica entre personas físicas y jurídicas, por no hablar de su condición de soporte de cargas fiscales.

Teniendo en cuenta que el mundo inmobiliario es un multiplicador de actividad económica, de empleo y de interconexiones sociales y mercantiles como pocos en la economía globalizada en que vivimos, se precisa el conocimiento de los valores óptimos de todos y cada uno de los bienes que se encuentran en este círculo. Un conocimiento prácticamente continuo, en vista de lo enormemente sensibles que son los mercados inmobiliarios a las incertidumbres sociopolíticas y financieras.

Nuestra experiencia nos ha enseñado que esto que a priori parece sencillo, determinar el valor de un bien inmueble, es una tarea que encierra no poca dificultad. La búsqueda del valor requiere un profundo conocimiento de todas y cada una de las situaciones y características de los bienes, así como de los mercados en los que se ubican. Una necesidad que se traduce en una formación continua en normativas, leyes, diseño de materiales, sostenibilidad, eficiencia energética, o del proceso constructivo en obra, por poner algunos ejemplos. Esto nos obliga a disponer de los mejores profesionales en contacto perpetuo con las últimas tecnologías, y a tener una relación con el cliente y sus necesidades cada vez más estrecha, apoyándole en procesos que generan valor.

 El conocimiento de los mercados es quizás el reto más complejo al que nos enfrentamos en nuestro trabajo diario como empresa de valoración inmobiliaria, dado el dinamismo en los micromercados, la influencia de la economía mundial y nacional, los movimientos especulativos, las imposiciones legales y administrativas que afectan a estos bienes y las infinitas circunstancias que pueden llegar a incidir en cada momento en todos y cada uno de los valores de mercado.

Nuestra labor consiste en saber cómo afectan en la valoración de los activos de nuestros clientes todos estos factores, porque, además, sabemos por experiencia que cada trabajo de valoración es un mundo aparte. Entender el mercado inmobiliario requiere una perspectiva de especialización, ya que cada industria o sector de la economía funciona de una forma distinta y debe ser estudiado desde un análisis particular.

La valoración de un activo en un sector empresarial debe realizarse entendiendo desde los costes de construcción más usuales en el tipo de inmueble que se valora hasta el análisis del mercado zonal y competitivo, y la gestión del negocio existente. La reciente creación de la División Hotelera en Tinsa ha sido un claro caso de éxito en este sentido, que nos ha permitido generar un valor y un conocimiento del sector realmente amplio.

Esta es la razón por la que en nuestra compañía entendemos la valoración desde una propuesta de especialización: únicamente apostando por el conocimiento del valor se puede prestar un servicio con el nivel de calidad que exigen los clientes. Ello es lo que justifica ser merecedores de credibilidad. No es trabajo sencillo y, precisamente por eso, es nuestro valor más apreciado. [ ]

N.º 97 – Marzo – Abril 2019