javier-martin-lopezJavier Martín López

Director de Observatorio Inmobiliario y de la Construcción

El sector inmobiliario cerrará 2018 con una fuerte actividad en todos los subsectores, mostrando una gran fortaleza que consolida la línea de recuperación y crecimiento de los últimos años. Muy probablemente los datos definitivos del ejercicio nos vuelvan a mostrar cifras récord de inversión o, cuanto menos, en la línea de los mejores datos registrados, aunque sin crecimientos espectaculares como los de años anteriores.

Segmentos como el de oficinas o el de retail se mantienen a la cabeza de las preferencias de los inversores y con notable actividad pese a que ya se hace muy palpable la ausencia de producto de calidad. También es notorio el crecimiento sostenido del sector logístico impulsado en gran medida por los vientos favorables del comercio electrónico, el hotelero, que se beneficia de las buenas cifras del sector turísico y los destinos de inversión alternativa (residencias de estudiantes, residencias de terceras edad, gasolineras, etc.).

Pero si algo ha caracterizado a 2018 ha sido la recuperación del protagonismo del sector de la vivienda y la vuelta al primer plano de la actividad de la promoción residencial en un mercado en el que los grandes fondos de inversión están jugando un papel relevante tanto por su entrada en empresas de promoción y por su músculo financiero en la compra de suelo. A pesar de ello, hay todavía algunos aspectos que no acaban de despejar del todo el horizonte del mercado residencial, como la imposibilidad de acceso al mercado de una parte importante de la demanda, especialmente los jóvenes, la escalada de los precios del suelo en algunas zonas “calientes” y también los costes de construcción, como consecuencia de la destrucción de tejido empresarial durante la pasada crisis y de la alarmante falta de mano de obra cualificada en el sector.

Con estos antecedentes, 2019 se presenta a juicio de la mayoría de los profesionales a los que hemos consultado –y cuyas opiniones usted podrá seguir en las páginas interiores de este número de Observatorio Inmobiliario– como un año de grandes expectativas en todos los segmentos de actividad y muy especialmente el residencial, donde asistiremos a importantes acciones corporativas, además de comprobar la evolución del plan de negocio de las grandes promotoras y su evolución en Bolsa.

El marco internacional apunta algunos nubarrones, pero no es menos cierto que el mantenimiento de los tipos de interés por el Banco Central Europeo al menos en el corto y medio plazo, constituye un factor estabilizador importante.

En el plano interno, los fundamentales de la economía siguen ayudando a la buena marcha del sector… pero todos tenemos muy presente que 2019 será un año electoral: elecciones municipales, europeas y quién sabe si también generales…y con el tema de Cataluña de fondo.

Todo lo anterior nos lleva al viejo axioma de que el dinero es temeroso por naturaleza y ahí es donde se concentra la mayor parte de los deseos de los agentes del sector inmobiliario. La certidumbre y la seguridad jurídica son elementos imprescindibles para que los mercados se desarrollen con libertad y transparencia, para que fluya el capital y se cierren operaciones. Con un marco estable y sólido, con unas reglas del juego claras y asentadas, el sector inmobiliario español mantendría a buen seguro el buen pulso de los últimos años…pero veremos qué ocurre el año que viene.

Nº 95 – Noviembre- Diciembre 2018